-La Justicia de Nuremberg hasta nuestros días-


 

 

 

Podríamos haber ubicado también eso de Occidente está secuestrado por las referencias de Nuremberg -para la Justicia- ó acaso, también, quizás, eso de ¨ las referencias judiciales avanzadas de Nuremberg que vivímos hoy ¨, etcétera.

 

Hemos creido dejar puramente los idiomas respectivos donde aparecen algunas obras de investigación ( aunque hay también sus versiones originales o traducciones alternativas ) y, así, dar más facilidad, posiblemente, al lector de otros idiomas que no dominan el castellano o el idioma occidental ( todas las lenguas del latín u históricas de europa bajo el signo de la cruz ).

 

El lector debe de saber ( ó recordar ) que Nuremberg no fue el único lugar donde se celebraron juicios de guerra ( de la Segunda Guerra Mundial, al finalizar ésta ) hubo también otras zonas en Occidente.

 

Antes del famoso jucio de Nuremberg, La Masonería vió la gran oportunidad para anular las políticas democráticas de protección en la todavía entonces Alemania Nacional Socialista y, tras otros juicios preeliminares en otras ciudades alemanas se concretó ( por La Masonería ) que Nuremberg sería un mensaje a todo Occidente para anular la identidad racial histórica, políticas posteriores a la Segunda Guerra Mundial que todavía hoy se mantienen como ideales, y Estados posteriores recién nacidos prefirieron optar por las de Hitler pero ya con una estrella de David de forma extendida a todo Occidente ( véase informaciones de legislaciones y normativas de algunos Estados-nación con la prohibición de gentes de raza y religión distinta a la que se promociona como natural e histórica en esos Estados-nación, todavía en el año 2017, y antes de éste, quizás como tradición cultural heredada ) :

 

Israeli Chief Rabbi: Expel All Non-Jews

 

https://katana17.wordpress.com/2016/11/19/the-nuremberg-laws-chart-in-english/

 

 

 

 

 

 

 

Comencemos…

 

 

 

 

 

INTERNATIONAL MILITARY TRIBUNAL, Nuremberg,
Germany.

My objection to the Nuremberg Trial was that while
Clothed in the form of justice they were in fact an instrument
of government policy determined once before at Teheran and
Yalta… a blot on the American record we shall long
regret…which violates the fundamental principal of American
Law that a man cannot be tried under ex post facto statute.
U.S. SEN. ROBERT TAFT, “Profiles in Courage,” by J. F.
Kennedy.

So far as the Nuremberg Trial… I dislike extremely to see it
dressed up with a false facade of legality.
HARLAN FISKE STONE, Chief Justice U.S. Supreme Court.
The statements admitted as evidence were obtained from
men who had first been kept in solitary confinement (up to)
five months…The investigators would put a black hood over the
accused’s head and then punch him in the face with brass
knuckles, kick him and beat him with rubber hoses…137 Germans
out of 139 cases had their testicles smashed beyond repair…(Other
methods used were) Posturing as priests to hear

KILL THE BEST GENTILES
confession and absolution; torture with burning matches driven
under the nails; knocking out teeth and breaking bones; near
starvation rations; threatening to deport accuseds’ families to
the Soviet side… The “American” investigators responsible (who
later functioned as prosecutors at the Nuremberg Trials were,
Lt. Col. Burton Ellis (Chief of the War Crimes Committee) and
his assistants: Capt. Raphael Shumacher, JEW; Lt. Robert E.
Byrne; Lt. Wm. R. Perl, JEW; Mr. Morris Ellpowitz, JEW; Mr.
Harry Thon; Mr. D. Kirschbaum, JEW; Col. A.H. Rosenfield,
JEW, Legal Advisor to the court.
E. L. VAN RHODEN, Simpson Army Commission, Dachau,
1948.

The entire atmosphere here is unwholesome… Lawyers,
clerks, interpreters, and researchers were employed (JEWS) —
who became Americans only recently — whose backgrounds
were embedded in Europe’s hatred’s and prejudices.
JUSTICE WENNERSTRUM, Nuremberg Military Tribunal.

 

 

 

 

jewishpartisans_on_poland_to_kill_germans

Imagen, sobre éstas líneas, de milicias partizanas judías en Polonia involucrados en la matanza de alemanes. Ya antes en La Guerra de Liberación, en España, también hubo grupos armados judíos involucrados en quemas de Iglesias y asesinatos variados en nombre del Anarquismo.

 

Los tribunales de los procesos de Nüremberg y de los centenares de procesos contra los vencidos afirmaron — y afirman, pues la farsa pseudo-Jurídica continúa hoy, treinta y siete años después del final de la contienda — que se habían erigido en Jueces porque ellos representaban a la Civilización y al Derecho. Esta es la explicación oficial, el sofisma oficial, pues consiste en adoptar, como base axiomática, lo que se halla, precisamente, en discusión. Los vencedores desplazaron a sus más doctos Juristas, heraldos de su propaganda, para sostener, impávidos, este razonamiento de criaturas:

“Durante seis años de guerra ideológica y otros seis de guerra real, nuestra radio
y nuestros periódicos han repetido que sois unos bárbaros; habéis sido vencidos, luego
sois unos bárbaros”.
Pero la verdad sin adjetivos es otra. Los verdaderos fundamentos del Proceso de
Nüremberg y de los miles de procesos que a su imagen y semejanza se repiten desde entonces, son otros. Por una parte, es el miedo de los vencedores políticos — es decir, los vencedores auténticos — de la última guerra. Por otra, el miedo de los vencidos políticos, antiguos aliados de aquellos. Miedo de los vencedores políticos, de los vencedores reales, es decir, de la Rusia Soviética y del Comunismo que ella encarna, que todavía recuerda cómo un adversario que debía atender múltiples frentes a la vez, le puso al borde de la derrota y le inflingió tremendos golpes pese a una apabullante inferioridad numérica y material; un adversario cuyo renacer hay que impedir por todos los medios, pues sería el núcleo del único adversario que podría con él…
núcleo de una Europa auténtica, que nada tiene que ver con los tenderos del Mercado Común. Y para ello hay que desacreditarlo a los ojos de esta generación y de las que vendrán.
Nuestra relación abarca los crímenes cometidos por los “buenos” en el período histórico comprendido entre 1933 y 1982, es decir, en casi medio siglo de “fascismo” o lo que los mass media denominan tal. Los “buenos” son, evidentemente, los que como tal son presentados en  este lapso de tiempo por prensa, radio y televisión. Son los “demócratas” — tanto los del Este como los del Oeste — entre 1933 y 1945; son los “anticolonialistas”, integrantes de los llamados “movimientos de liberación nacional” en las antiguas colo- nias de los “buenos” precedentes, desde 1945 hasta hoy.

Naturalmente, muchos de los “buenos” de antaño — de hecho, y prácticamente, todos los países europeos y América — han perdido ya tal categoría en beneficio
de lo que, genéricamente, se denomina “la Izquierda”. El “Viento de la Historia”, en expresión del General De Gaulle, sopla, aceleradamente, en dirección a la Izquierda, y así el General Patton, que era de los “buenos” en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, se volvió “malo” al poco tiempo, como se volverían igualmente “malos” el General Wedemeyer, el General Clark, el General Mac Arthur, el Senador McCarthy, el General-Presidente Chiang-Kai-Chek, el General De Gaulle, el Presidente Nixon y un larguísimo et cétera.
El espíritu de la Cultura Occidental, con sus valores de generosidad, caballerosidad e
hidalguía se puso de manifiesto a menudo en la contienda. Somos conscientes de ello, y nos interesa ponerlo de manifiesto para que quede bien claro que las páginas que siguen no constituyen en Acta de Acusación contra ninguno de los nobles pueblos que intervinieron, a su pesar, en ella, sino contra el Gran Parásito que les manipuló, en su provecho y que utilizó, a tal fin, al desecho biológico de sus pueblos-huésped.
El Tribunal Militar Internacional de Nüremberg, que juzgó a los “Malos”, tipificó tres
clases de delitos mayores, a saber:

– Los crímenes contra la Paz.
– Los crímenes de Guerra.
– Los crímenes contra la Humanidad, y otras tres clases de delitos (relativamente)
menores, a saber:
– El complot nazi.
– La pertenencia a las SS.
– El delito de opinión.
Así, es de suponer el suspiro que debió exhalarse en las sinagogas de
todo el mundo — y no solamente de Alemania — cuando el 8 de Noviembre de 1932 pudo leerse
en Le Populaire, órgano oficial del Partido Socialista francés, esta frase de León Blum:

“Ahora ya se puede decir que Hitler está excluido del poder. Hasta me atrevería
a decir que está excluido de la esperanza de llegar al poder”.

Las antiparras del millonario socialista tenían los cristales empañados. Tres meses escasos después de la publicación del artículo en cuestión, Hitler tomaba el poder. Y lo tomaba merced a una victoria electoral, de cuya pureza democrática nadie discutió. El 30 de Enero, Hitler era nombrado Canciller del Reich. El 7 de Abril se promulgaba la ley que introducía en el estatuto de los funcionarios la llamada “cláusula aria”, por la cual se denegaba a los ciudadanos israelitas la calidad de “ciudadanos alemanes”, quedando sometidos al régimen de extranjería,  quedando, por tal motivo, excluidos de las funciones públicas. El 25 de Abril se introducía el “numerus clausus” en las escuelas de enseñanza secundaria y en la Universidad. Unos días más tarde aparecían las prohibiciones a los judíos alemanes de dedicarse a determinadas profesiones, tales como abogados, periodistas, empleados de banca, y militares. Por otra parte, quedaban excluidos del Servicio Militar.
Los judíos prominentes — no todos ellos, pero sí la mayoría — emprenden el camino del destierro. En Londres, en Nueva York y en París encuentran a compatriotas — o, si se prefiere, corraciales — aterrados. Alemania había sido, hasta entonces, junto con Inglaterra y los Estados Unidos, una de las “tierras de Canaan” preferidas por los judíos. No solamente constituían allí una colonia numerosa, sino que, además, eran prácticamente omnipotentes.

Evidentemente, para juzgar los hechos hace falta una perspectiva histórica. No es válido  valorar una situación determinada, acaecida en un determinado país hace cuarenta y cinco años, basándonos en los criterios que los mass media han impuesto como “naturales” hogaño. Las medidas tomadas por Hitler y su régimen contra los Judíos alemanes podrán ser todo lo aberrantes que quiera. Pero lo que no admite discusión alguna es que, entonces, numerosos países tomaban medidas similares — o, en algunos casos, peores — contra determinados ciudadanos suyos por los motivos más dispares. Así, resulta que en la democrática Inglaterra, un Rey — Eduardo VIII — debía dimitir por pretender casarse con una divorciada. Pero si hubiera sido católico no hubiera sido, siquiera, coronado monarca. Y no sólo discriminaba contra divorciados y católicos la Corona inglesa; no sólo se impedía y se ponía trabas al libre ejercicio
del derecho al voto — como se sigue haciendo hoy día — a los cafeínas del Ulster.

En todo el Imperio Británico se ejercían discriminaciones contra millones de súbditos. Así, por ejemplo, en el Dominio de Sudáfrica, los matrimonios entre miembros de las distintas comunidades blanca, negra e india estaban prohibidos. En la Colonia del África del Sudoeste, una ley del 18 de Julio de 1934, y que continuó en vigor durante casi treinta anos, es decir, hasta mucho después de la muerte de Hitler, consideraba delito, no ya el matrimonio, sino las relaciones extra-conyugales entre blancos y negros, Imponiéndoles una pena de cinco años de cárcel o la expulsión del país.
En el Dominio de la India, existía — y, hasta cierto grado continúa existiendo hoy día — una complicada organización de castas; los parias, por ejemplo, tenían escasamente más derechos que un animal y hasta les estaba vedado cambiar de residencia sin permiso de sus amos. La situación de estos desgraciados, diez veces más numerosos que los Judíos en Alemania, era infinitamente peor; al fin y al cabo, a parte de estarle vedado el acceso a determinadas  profesiones por considerarles extranjeros, los Judíos gozaban de los demás derechos, incluidos el de libre desplazamiento. De hecho, lo que deseaban las autoridades alemanas era que migraran fuera del país. En todas las Colonias de Su Majestad estaba prohibido, por práctica y por ley, el acceso de los nativos a cargos políticos de algún relieve, y en el Dominio del Canadá se descriminaba y se continuaba discriminando hasta hace pocos años, contra la población francófona, a pesar de constituir casi el 40 % de la población.

En los Estados Unidos de América, otro bastión de la Democracia, a los indios aborígenes, supervivientes del mayor “genocidio” colectivo del que habla la Historia, se les aparcaba en “reservas”, cobrándose una “entrada” a los que deseaban visitar aquel Zoológico humano. En trece estados del Sur de la Unión estaba prohibido por la Ley el matrimonio entre blancos y negros, a los que incluso se obligaba a viajar en compartimentos reservados y a comer en restaurantes separados. Los negros no podían mandar a sus hijos a las Universidades de los blancos ni podían ser elegidos representantes del Pueblo. Además, incluso les estaba prohibido, en nueve estados, el ejercicio del derecho al voto. Es más, en plena “Guerra de la Democracia”,  en Junio de 1944 estalló una huelga en el Estado de Ohio porque una fábrica de aereoplanos de doce mil obreros admitió por primen vez, a siete negros.

En los trece departamentos franceses de Argelia a los árabes aborígenes les estaba vetado el ejercicio del derecho de voto. No así a los “pied-noirs” blancos y a los judíos. En el territorio metropolitano estaba en vigor la llamada “Ley Marchandeau” que prohibía todo ataque especifico contra los judíos, de cualquier nacionalidad. Esa era una ley de privilegio, toda vez que la Ley francesa autorizaba cualquier ataque contra cualquier grupo racial, religioso, o nacional determinado.

En la llamada — sin sonreír — “Democracia” Soviética, la ley ejercía corta pisas
discriminatorias contra ciudadanos en razón de su posición social o religiosa. Para estudiar determinadas carreras en la Universidad era, — y continúa siendo — preciso pertenecer al Partido Comunista. Esta medida ya discrimina contra casi el noventa y cinco por ciento de los ciudadanos soviéticos. Por otra parte, y sancionadas o no por la Ley, existían numerosas prácticas corrientes en la vida política de aquélla singular democracia, no siendo la menor la llamada “Ingeniería Social” consistente en la mutación forzosa de poblaciones, tal como se hizo con dos millones de ucranianos en 1938 y con medio millón de alemanes del Volga, llevados en condiciones infrahumanas a Siberia, donde desaparecieron sin dejar rastro.
El cargo principal que hacían los alemanes a su comunidad judía consistía en la actitud de los líderes espirituales de la misma, denigradores de todo le alemán sin excepción alguna conocida y partidarios de la intangibilidad de Tratado de Versalles. Se quejaban, también, los jerarcas nazis, del absoluta mente desproporcionado predominio de los judíos en la vida social y política de Alemania, de su control total de los partidos Marxistas y de su prepon derancia en las estadísticas de delitos comunes y sociales. El régimen nacionalsocialista, en fin, abogaba por un  estado ario al frente de una nación aria, entendiendo por “ario” blanco o “indoeuropeo”, y no necesariamente nórdico germánico como ha pretendido ex post tacto la propaganda aliadófila para indisponer a los alemanes junto con el resto de europeos. Un judío, era a todos los efectos, considerado, no-alemán, es decir, extranjero, y en todos le países del mundo se establecen una serie de medidas restrictivas contra los extranjeros.

En definitiva la comunidad judía lo copaba todo, ya sea con la influencia política, ya sea con el  poder financiero crediticio o la usura, ya sea con la propia secta de La Masonería donde muchos militares alemanes rendían culto. Era un monopolio desmesurado para todo tipo de cuestiones, y que sólo el número de occidentales hacía contrarrestar esa supremacía tiránica no occidental.

No hay, pues, nada de extraordinario en las medidas excepcionales adopta- das por el
Nacional-Socialismo contra los judíos alemanes. Medidas, por otra parte, totalmente
democráticas, toda vez que la mayoría de alemanes que dieron sus votos a Hitler conocían perfectamente — no podían ignorarlos — los puntos programáticos del joven Partido; concretamente los puntos 4, 5, 6, 8,18 y 23 aducían a la supresión de la influencia judía y de su participación como co-nacionales en la vida estatal.
No vamos a entrar, ahora, en la polémica de si las adjetivadas aprensiones de Hitler sobre los judíos eran fundadas o no.  Ahora bien, lo que debe forzosamente llamar la atención es la atonía de los mass media de la época ante discriminaciones flagrantes como las que mencionamos más arriba; en vez de ocuparse de las discriminaciones raciales y religiosas existentes en el Imperio Británico, los medios de comunicación ingleses se preocupaban de la suerte de los Judíos alemanes. Los periódicos y emisoras de radio norteamericanas, francesas y rusas no decían nada — entonces — de nueve millones de negros, un millón de indios pieles rojas, siete millones de árabes argelinos y docenas de millones de rusos; lo único que turbaba la buena digestión de sus
banquetes democráticos era la situación de medio millón de judíos alemanes los cuales, si no estaban aparcados en reservas y tenían muchos más derechos reconocidos que un paria, un negro y un soviético, sí podían emigrar a otros países, vedado esto a decenas de millones de  súbditos de países democráticos, empezando por la democracia soviética.

Que un estado soberano dicte normas excepcionales contra una parte de sus habitantes podrá ser — o parecer — moral o no. La cuestión no es esa. La cuestión estriba en la legalidad y la legitimidad de tales medidas, que sólo discutió la Gran Prensa Mundial cuando el III Reich las aplicó contra sus judíos, guardando atronador silencio, de momento, sobre sus respectivos casos particulares, actualizando la bíblica parábola de la paja y la viga.

 

 

 

OFENSIVA DIPLOMÁTICA DEL SIONISMO CONTRA ALEMANIA

El 3 de Abril de 1933, el Canciller del Reich recibía un telegrama concebido en los
siguientes términos: “Los representantes calificados de las organizaciones abajo firmantes declaran al Gobierno del Reich están decididas a poner en marcha todas las medidas posibles de  represalias económicas y financieras, y especialmente a llevar a cabo y a generalizar el boycot sistemático de los productos alemanes, hasta que no se haya devuelto a los Judíos de Alemania todas las facilidades, que les han sido arrebatadas, de existencia moral, y no hayan  sido restituidos en la integridad de derechos de los demás ciudadanos alemanes.” Firmaban el documento, la Liga Internacional contra el Antisemitismo; un titulado Comité de Defensa de los
Judíos Perseguidos en Alemania; el Comité Francés en Pro del Congreso Mundial Judío y la Asociación de Antiguos Combatientes Voluntarios Judíos.
Su telegrama, dirigido a un jefe de estado vecino, oficialmente amigo
— puesto que Francia mantenía relaciones diplomáticas normales con el
III Reich — y soberano, constituía una flagrante ingerencia en los asuntos
internos del mismo. Imaginémonos la barahúnda internacional que se hubiera
armado entonces si el Canciller Hitler llega a mandar un telegrama al Presidente
de la República Francesa — o si tal telegrama lo hubiera redactado el Jefe de
las SA — anunciando un boycot de los productos franceses en Europa Central por
dar acogida en Francia a refugiados judíos, enemigos políticos de Alemania. O,
dando un salto en el espacio y en el tiempo, si la Reina de Inglaterra — o el Lord
Chambelán de la Orden del Baño — le mandara un telegrama redactado en parecidos términos a Brejnev en protesta por el tratamiento dado por los soviéticos a la comunidad de musulmanes kirghizes en el Turkestan Ruso. Y otra observación: esas cuatro organizaciones judías, con su actitud, dan la razón, paradójicamente, al Canciller Hitler y al Profesor Herzl, quien afirmaba que un judío, independientemente de su lugar de nacimiento, era siempre judío; por encima de  todo, judío. Esa solidaridad judía no tiene parangón en el mundo. Inglaterra ha tenido — y tiene
— diferencias con los irlandeses, pero nunca la comunidad irlandesa de los Estados Unidos, numéricamente tan importante como toda la Judería mundial, ha amenazado con boycots al Imperio Británico, ni siquiera ha intervenido en un plan formal, limitando su acción a enviar medicamentos y alimentos, en contadas ocasiones. Los Estados Unidos han tenido problemas con las — más o menos — “hispánicas” Cuba, Puerto Rico y México, sin problemas con España. Nunca una minoría halógena, a lo largo y ancho de toda la historia del Mundo ha creado tantos problemas a los más diversos países con su sentido de la cohesión y la solidaridad racial que
hace caso omiso de las fronteras y las nacionalidades oficiales.

Las provocaciones son constantes y, por lo que atañe a la comunidad judía de Alemania,  no sirven más que para agravar su situación. Los nazis en efecto, afirman que, tal como aseguraba Herzl, el padre del Sionismo moderno, e infinidad de prohombres de su raza, el judío es, antes que nada y por encima de todo, judío, independientemente de su nacionalidad de pasaporte. Se comprenden las protestas de los judíos alemanes contra el Nazismo; puede, hilando muy delgado, admitirse una corriente de simpatía de los judíos del resto del mundo hacia los judíos alemanes y, por vía de consecuencia, de antipatía, contra el gobierno legal de Alemania. Pero lo que no puede admitirse, desde el punto de vista de un patriota holandés belga, francés, inglés o turco, es que un conciudadano suyo, por el mero hecho de pertenecer a la
comunidad judía, pretenda involucrar a su patria oficial en sus querellas supra-nacionales con otro país.

 

 

[ Es evidente, que la comunidad judía, sobretodo los poderes sionistas, no deseaban integrarse en una nación extranjera como Alemania, y lo que pretendían era imponer unas costumbres y formas  de pensar aprovechando los fenómenos políticos que su gran comunidad internacional, asimismo, había provocado con los sucesos de la Primera Guerra Mundial. Los judíos no eran extranjeros según ellos  anhelaban e imponían pero al mismo tiempo declaraban al ciudadano alemán ; unas veces un objeto despreciable otras veces un nativo de segunda categoría, lo que ya el Talmud pretendía desde hace siglos, motivo  de enseñanzas auxiliares que tanto partidarios de judíos como gente inocente ya integrada en países europeos fuesen motivo de persecución en todo lugar donde se instalaban. Los propios judíos temían a
los sionistas, es decir : a La Masonería ].

El infatigable Samuel Untermeyer convocó, en Holanda, otra “Conferencia Judía
Internacional del Boycot contra Alemania”, el 7 de Agosto de 1933, desde las antenas de la emisora de radio W.A.B.C. en su calidad de Presidente de la “Federación Mundial Económica Judía” Untermeyer declaraba, en nombre de los organismos que representaba, la guerra a Alemania. Así de concreto: una guerra económica, diplomática e ideológica, pero guerra al fin. Unas semanas después, fundaba la titulada “Non-Sectarian Boycot League of America”, cuya finalidad consistía en vigilar a los ciudadanos norteamericanos que comerciaban con Alemania, con objeto de intimidarles mediante medidas económicas y de presión social.
[ Ese miedo institucionalizado, evidente también todavía hoy en todos los gobiernos en Occidente, encabezados por politicos masones o vinculados a ellos, hizo que en aquellos tiempos pre-bélicos de la Segunda Guerra Mundial a penas se pronunciaran los propios judíos de familias acomodadas  a favor de las leyes democráticas y los beneficios concedidos a la comunidad con perfil judío en  la propia Alemania, ya que había numerosas fábricas e industria que eran respetadas escrupulósamente.
Sin duda había judíos subversivos y judíos integrados haciendo una vida apacible en la Alemania de Hitler antes de declararse la Segunda Guerra Mundial, podríamos decir años. Muchos de esos judíos alemanes que mantenían un ritmo de vida integrada en la sociedad de entonces eran bien vistos y muy bien mirados, y, eso, por de pronto, era un insulto a los radicales elementos subversivos masones o sionistas de la época.
Algunos de esos mismos judíos eran amenazados, presionados, o incluso hostigados esperándolos en la puerta de sus casas o mansiones. Nadie o casi nadie ha centrado que durante la Primera Guerra Mundial numerosas personas judías formaban el Ejército alemán, lo mimso ocurrirá con la siguiente guerra, donde sabiendo de
estas anomalías – de verguenza – de los propios judíos rivales entresí no supuso impedimento para que hubiera generales judíos al mando del Ejército alemán, y que solicitaren su admisión más de 200.000 individuos judíos en varios meses o incluso en los meses antes de la entrada de Alemania en la segunda guerra mundial. Era cierto
que La Masonería Internacional temía también perder su influencia política en todo el mundo occidental, y se  puso en marcha una poderosa maquinaria global para menoscabar el idario sensato y democrático de los occidentales europeos. Acción que ya conocida con otros sucesos de la Historia ( La Leyenda Negra contra el Imperio Español, que  Hitler conocía ) y algunos historiadores coetáneos del s. XX y XXI han centrado como : LA FAMOSA PROPAGANDA ( de guerra ). ]

 

[ Esos lamentables sucesos y crímenes incontrolados ha hecho que LA FAMOSA PROPAGANDA ( de guerra ) haya mantenido y mantendrá toda clase de publicidad institucionalizada, que sufre incansablemente el público occidental, para tapar
los deshaucios de la verdadera democracia, por ello se ha querido ver que la magnitud de éstos atropellos al sentido común y a la inteligencia humana, de bien, con tal propaganda defensiva y tergiversada, para continuar el embaucamiento que sufre todo Occidente exclusivamente hasta nuestros días. O en la propia Alemania, que sigue siendo una nación ocupada por La Masonería desde el final de La Segunda Guerra Mundial. ]
En 1943, los alemanes convocaron a delegados de la Cruz Roja de países neutrales, para
mostrarles las horrorosas fosa de Katyn, cerca de Smolensko. En dichas fosas se encontraban los cadáveres de unos 15.000 oficiales y suboficiales polacos, todos ellos ejecutados por el sistema del tiro en la nuca, clásico de la policía soviética. Pero el caso es que el titulado gobierno polaco en el exilio de Londres tenía serios indicios de lo que había sucedido, mucho antes de que los alemanes exhumaran las fosas de Katyn. Confírmalo Churchill: “He almorzado con Sikorski, que me ha dicho que tiene pruebas de que el gobierno soviético ha hecho asesinar a unos 15.000 oficiales y suboficiales polacos, así como a otros prisioneros que tenía en su poder, y que se les había sepultado en enormes sepulcros abiertos en los bosques, principalmente en las cercanías de Katyn. Tenía superabundancia de pruebas. Le dije que, si de verdad estaban muertos, nada podía hacer él para devolverlos a la vida, y que no era el momento de buscar querellas con  Stalin”. El gobierno de Sikorski no se contentó con la inaudita recomendación de Churchill y rompió sus relaciones con la URSS, pero pocos días después Sikorski perdía la vida en un rarísimo accidente de aviación.

Recordemos que Inglaterra y Francia dijeron haber declarado la guerra a Alemania para
defender a Polonia del ataque de aquélla. Pero Rusia atacó a Polonia dos semanas después, y no sólo no le declararon igualmente la guerra, sino que buscaron tenazmente su alianza, prometiéndole -y concediéndole- infinitamente más territorios y prebendas que los que Stalin  pidió a Hitler y éste le negó. Y cuando se demostró que los soviéticos asesinaron a la totalidad de la flor y nata de la oficialidad polaca, el gobierno británico mandó callar al llamado gobierno polaco en el exilio londinense y su titular, Sikorski, tuvo un misterioso y oportunísimo accidente
de aviación
Y cuando Arciszewski, el sucesor de Sikorski, se atrevió a pedir a Stalin, desde Londres,
que permitiera la intervención de una comisión de la Cruz Roja británica en la URSS, para
interrogar a los polacos que el Ejército Rojo capturó en 1939, así como a prisioneros de guerra
alemanes para intentar obtener informaciones de primera mano sobre lo sucedido en Katyn y en
otros lugares de Polonia, recibió una brutal negativa. A pesar de haber en- vuelto su petición con
los oropeles de una retórica apaciguante… “pues estoy seguro que los trabajos de esa comisión
demostrarán que el señor Sikorski se dejó engatusar por la falaz propaganda alemana”. Pero
Stalin hizo más. Negó toda virtualidad política al gobierno polaco de Londres y creó otro, con
comunistas polacos residentes en Moscú, y presidido por un hebreo, Jerzy Rusinek.

En el juicio de Nuremberg el Fiscal Soviético, con audacia obscena, llegó a pretender que
los victimarios de la oficialidad polaca en Katyn eran los alemanes. Ni siquiera aquél Tribunal,
con tan descomunales tragaderas, pudo admitir esta acusación. Y hoy día está admitido, sin
resquicio alguno para la duda razonable, que Katyn fue un crimen, -uno más- exclusivamente
imputable a los soviéticos. El 22 de julio de 1971, la Agencia EFE daba la noticia de que Abraham
Wydra, israelí que estuvo internado en un campo de trabajo ruso durante la II Guerra Mundial
fue informado de las matanzas rusas en el campo de Katyn por oficiales judíos del Ejército
Soviético que participaron en ellas o que las presenciaron. Incluso da los nombres de esos
participantes correligionarios suyos: Alexander Suslov y Semyon Tichonow. Pero, esos, al fin y
al cabo, eran unos simples comparsas. Por cuanto consta que los que ordenaron la matanza de
Katyn eran Lev Rybak y Chaim Finberg. Y, en última instancia, la orden para un genocidio de tal
magnitud sólo pudo salir del Comisario del Interior, Lavrenti Paviovitch Berkowitz (a) Beria.
Todos ellos, del mismo origen étnico que el ex-polaco y neo-israelita, Abraham Wydra quien,
con 30 años de retraso, se sintió presa de remordimiento y confesó la verdad sobre la identidad
de los asesinos. ¡Más vale tarde que nunca!

Evidentemente, los soldados alemanes que cayeron prisioneros de los soviéticos no podían
esperar mejor tratamiento que los polacos. Se sabe que en 1943 los bolcheviques organizaron
festejos populares para ejecutar a oficiates de la Wehrmacht. En Kharkov se organizó una de
esas macabras ceremonias. Un centenar y medio de prisioneros fueron ahorcados el primero de
diciembre en la plaza principal de la ciudad ante una asamblea de miembros del Partido
Comunista. La revista americana Time publicó un espeluznante relato de lo ocurrido . El
escritor húngaro, nacionalizado inglés, y de raza judía, Arthur Koestler, describe así la escena:

“Cuando los vehículos sobre los que los condenados estaban de pie fueron alejados, haciendo
que los cuerpos cayeran lentamente y se iniciara el procedimiento de estrangulación, surgió de
la enorme multitud un gruñido ronco, bajo, de profunda satisfacción; hubo quien mostró su
desprecio por los moribundo agregando silbidos al estertor de sus boqueadas; muchos otros
aplaudían”.

Incluso se filmaron “close ups”, es decir, primerísimos planos, de los gestos
de los agonizantes, que aparecerían, luego, en un film de Serge Eisenstein, “en que la crueldad y el sadismo hacían pareja con el mal gusto”.
[ Posiblemente, situaciones, que, habían sido experimentadas en La Guerra de Liberación ( mal llamada por la pluma sionista como Guerra Civil Española, que luego caló en la Enciclopedia ) vieron sobremanera redimensionadas para elevar sus políticas destructivas ya iniciadas en el Comunismo de todo lo que representare a Occidente o su religión, también la raza : los europeos. Hitler ya antes de la Segunda Guerra Mundial entendió que todos los sistemas políticos estaban interrelacionados con La Masonería Internacional, desde el Liberalismo, el Comunismo, el Anarquismo, y que hoy alcanzan su cénit heredado e incrustado en todo Occidente ; gracias a : La Famosa Propaganda ( de guerra ), y quien diga lo contrario puede ser tildado de ¨ racista ¨, ¨ xenófobo ¨ o simplemente un elemento indeseable para los que agachan el espinazo en saludo japonés retórico apresurado, debido a su complicidad, o bien a ignorancia supina inculcada. Podemos ver éstas y otras perlas, en detalles, donde en el año 2017 fundaciones históricas occidentales aportaron comunicados simbólicos -ya sea como técnica política, ya sea como influencia política – de que el Franquismo fue la antítesis del Fascismo y de Nacional Socialismo. Aunque no sabemos qué habrán pensado aquellos curas en sus iglesias donde se les ordenaba ubicar la bandera Nacional Socialista de Hitler en la  zona de su altar mayor, confesando a sus fieles, y terminando con el saludo romano mientras se escuchaba el  ¨ Viva España ¨, ¨ Viva el cruzado y caudillo de España ¨ y no menos que ¨ Viva el Movimiento patriótico hitleriano ¨, aunque no seremos nosotros quién evalúe éstas consignas científicas y gráficas en los años todavía de la Segunda Guerra Mundial y finalizada ésta en España. Con razón el Nacional Socialismo ( despectivamente por las manos sionistas como ¨ nazismo ¨ ) nunca fue declardo ilegal hasta nuestros días, de hecho nunca fue condenado por Roma, aunque La Famosa Propaganda ( de guerra ) lo sigue intentando exponer así, con lo que ello implica ].
Cuando los rusos irrumpieron en Alemania y en los demás países del Este de Europa, que  con ella se habían aliado contra el comunismo, se desencadenó una orgía apocalíptica contra la población civil. Ilya Ehrenburg había desempeñado, durante años, una tarea de emponzoñamiento mental, en su calidad de jefe de la propaganda soviética. Había machacado y hecho machacar en la cabeza de los miembros de las fanatizadas masas bolcheviques la idea de que los alemanes eran, todos, unos criminales, y de que las mujeres alemanas deberían ser consideradas botín de guerra. Todos los frenos interiores -lo que llaman Derecho Natural- que el  ser más ignorante que se quiera imaginar lleva en el fondo de su alma, fueron adormecidos por esa propaganda constante, que llegó a apagar todos los escrúpulos. Además, los altos mandos del Ejército Rojo, tales cómo el General Zhukov, y su colega Rokossowsky, coadyuvaron con sus órdenes a la puesta en práctica de esa propaganda.

He aquí lo que dice el noruego Thorwald: “Todo poblado y toda aldea conquistada cayó en
un inenarrable infierno. Ancianos asesinados a culatazos porque tenían un hijo en las SS; civiles
muertos de un tiro en la nuca, delante de sus familiares; civiles requisados como bestias y
utilizados para cargar municiones o arrojados ante las líneas alemanas para que hicieran
estallar minas al pisarlas. Niñas de 12 años y mujeres de hasta 70 ultrajadas públicamente y
en masa; criaturas que lloraban y gritaban presas de espanto al ser obligadas a presenciar
aquellas torturas de sus madres; saqueos de ropa y de víveres; mujeres semidesnudas,
abandonadas en los caminos para morir lentamente de hemorragia y de frío. Todo lo que se
temía del Oriente, monstruosamente superado por aquel infierno. Caravanas aterrorizadas de
civiles comenzaban a huir hacia la retaguardia. Los tanques soviéticos, a veces, les alcanzaban y
se divertían disparando contra esos blancos inermes, para luego caer sobre las mujeres. Hubo
casos en que no respetaban ni a las muertas”

[ El autor de la investigación científica, nos comunica que los soldados soviéticos
violaban sexualmente también a los cadáveres de las mujeres alemanas, algo
realmente innovador ya que son desconocidas éstas prácticas en la cultura occidental
o no se tiene conocimiento de ello en los Ejércitos occidentales, posiblemente los
cadáveres de esas personas asesinadas innúmerables tanto militares como población civil
fuesen objeto de todo tipo de acciones de mofa y burla didáctica para los propios que
seguían las consignas de sus líderes judíos del Soviet, tal muñeco inerte de trapo podía
ser mancillado, ultrajado, amputado, descuartizado o como alimento alternativo para el
entretenimiento y juegos de las alimañas, ya hemos referido en otros artículos de éstas
torturas salvajes e inhumanas en nombre del Sionismo y el Comunismo ( La Masonería ) ].

Pero el record del horror se batió en ocasión del cerco de Prusia Oriental. La ciudad
de Gumbinen fue tomada por los soviéticos, pero recuperada por un contraataque de la
Wehrmacht el día siguiente. Lo sucedido en Gumbinen en menos de 24 horas desafía toda
descripción. Marchalsko se limita a decirnos que había mujeres alemanas crucificadas en las
puertas de sus casas; otras, colgadas boca abajo de las ramas de los árboles; otra con el vientre
abierto, pendían de una rama colgada con sus propios intestinos. Ancianos castrados; niñas
ultrajadas a bayonetazos; incendios por doquier; bebés empalados; incluso animales domésticos
degollados; algo que ni Dante pudo imaginar al describir el Infierno.

Al saberse lo de Gumbinen, se apoderó el pánico de la población civil. Nadie quería
quedarse en casa al retirarse la Wehrmacht. El Batallón de la SS francesa “Charlemagne”, salvó
a 5.000 civiles, al lograr romper el cerco ruso durante unas horas, operación en la que unos
bravos franceses salvaron el honor de su patria, que otros franceses mancillaron en Stuttgart,
donde cometieron innumerables tropelías contra la población civil.
[ El Partido comunista en España fue declarado legal en España antes de 1978, y hoy todavía
aparecen numerosos políticos de ésta ideología anti-occidental ( y no occidental ) en todo tipo de televisiones públicas y privadas para todo tipo de asuntos político-sociales y defensa de supuestos relacionados con los
Derechos Humanos o la defensa del ciudadano, aparentemente. En el año 2016 el Comunismo fue prohibido
en naciones como Ucrania, acertadamente, por el peligro histórico de su ideario político anti-occidental, sin
embargo en Rusia está permitido. Eran las premisas previas para hacer, al que se oponía en España al Comunismo,
volar por los aires hasta el techo de un edificio en su comitiva marcha, con todo ello se legalizó. Luego se supo que la banda terrorista E.T.A. seguía las indicaciones de los servicios de inteligencia C.I.A. para instaurar La Masonería en España de una forma u otra, donde en décadas posteriores vendrían otras consignas como los Delitos de Odio, para contrarrestar la libertad de uso de información que aparecía ya preocupante para las herramientas de la secta de poder mundial anti-occidental, además de otros idearios políticos específicos para neutralizar a la familia occidental en su propio suelo histórico. ].

 

LOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.

Siguiendo el camino que nos hemos trazado, tras los “Crímenes contra la Paz” y los
“Crímenes de Guerra” -para usar la terminología del Tribunal de Nuremberg-, vamos a
ocupamos ahora de los denominados “Crímenes contra la Humanidad”, es decir, “los referentes
a los malos tratos contra grupos raciales, civiles o religiosos determinados en razón a su
pertenencia a los mismos”.

El primero de los crímenes que contra “la Humanidad” se cometió fue, a nuestro Juicio, la
prolongación innecesaria de la guerra. La exigencia de una rendición incondicional fue
oficialmente definida en la Conferencia de Ca-sablanca. Según varios autores norteamericanos,
biógrafos de Roosevelt, fue el Secretario del Tesoro, Henry Morgenthau, quien se mantuvo, en
Casablanca, permanente junto al Presidente para que permaneciera inflexible y no aceptara
fórmulas de compromiso de paz negociada, tal como hubiera preferido, posiblemente, Churchill.

En todo caso, fuera o no Morgenthau el instigador, lo esencial es recordar que , como
hemos visto al estudiar los “Crímenes contra la Paz”, Roosevelt era, virtualmente, un prisionero
de su Brain Trust, y era éste quien tomaba las decisiones. Pero lo que no se puede negar a
Morgenthau es que fue él el autor del siniestro plan de su nombre. En efecto, por el plan
Morgenthau se planeaba convertir Alemania en un “país pastoril”, privándole de todos sus
recursos. De este modo, se especifica cínicamente en el Plan Morgenthau “Alemania, en pocos
años, se convertirá en un país de unos 40 millones de habitantes, en vez de 90 millones”. El Plan
Morgenthau, adoptado en la Conferencia de Quebec, es una grandiosa e innegable prueba
histórica de que el Alto Mando del Sionismo preparó, a sangre fría, asesinar a una Nación. Un
escritor Judío, William L. Newman, afirmó que “el propósito de este Plan es transformar a
Alemania en un país nómada y pastoril, con un mínimo de agricultura”.

El Plan Morgenthau empezó a ponerse en práctica al día siguiente del Armisticio del 9 de mayo de 1945,
y sólo se detuvo al cabo de dos años, por imperativos de la “guerra fría” y por un cambio de
política de los Poderes Fáctícos.
Pero si el Plan Morgenthau no se llevó íntegramente a la práctica, sí se llevó a la práctica el
menos conocido Plan Kauffmann. Theodore Nathan Kauffmann, un sionista de pasaporte
norteamericano pero nacido en Alemania publicó en 1941, unos meses antes de que su patria de
adopción entrara oficialmente en la guerra, un libro ( en el que afirmaba que, al final de la
contienda, Alemania debería ser completamente desmembrada. La población civil alemana,
hombres y mujeres, sería esterilizada, con objeto de asegurar la extinción total de Alemania. Los
soldados presos o los desmovilizados, tras ser esterilizados, deberían trabajar como esclavos
para los países aliados.

El libro alcanzó una notable difusión en todo el mundo, incluyendo Alemania. Hemos
dicho que el Plan Kauffmann se llevó a la práctica, aunque no literalmente. Desde luego
Alemania sí fue desmembrada; desde luego millones de soldados alemanes sí trabajaron como
esclavos durante muchos años, como más adelante veremos, pero los alemanes no fueron
esterilizados… físicamente. Pero sí lo fueron espiritualmente, al menos en una gran parte, hasta
el pun- to de que hoy día Alemania tiene una demografía regresiva; tiene más óbitos que
nacimientos.

 

Pero sigamos adelante. Y mencionemos el libro de otro hebreo, Maurice León
Dodd en el que el autor proclama que los alemanes que sobrevivan a los bombardeos aéreos [ ATENCIÓN ] deberán ser vendidos como esclavos a las colonias anglosajonas o francesas, o regalados  a los rusos. Otro correligionario suyo, Charles G. Haertmann exige el exterminio físico de los alemanes, o “al menos, el 90 por ciento”.

 

Einzig Palil, un sionista de nacionalidad canadiense sostiene una posición similar
exigiendo el desmembramiento de Alemania y la total demolición de su industria. Ivor
Duncan, sionista inglés, en un divulgadísimo artículo periodístico titulado “La secuela del
Pangermanismo” aconsejaba la esterilización de 40 millones de alemanes aquilatando el
costo total de esa optación en unos 5 millones de libras esterlinas. Todavía otro sionista,
Douglas Miller, éste de nacionalidad norteamericana, estimaba que 80 millones de alemanes
eran demasiados. Humanitario el hombre, rechazaba los sistemas drásticos, pero preconizaba
una regulación de las importaciones y las exportaciones, de manera que unos cuarenta millones de alemanes perecieran de hambre.

Pero el ejemplo más curioso es el libro de otro sionista, éste de Nueva York, Maurice
Gomberg “A New World Moral Order for Permanent Peace and Freedom” (Un nuevo orden moral mundial para la paz y la libertad perma- nente). Este Gomberg era un hombre enteradísimo de los entresijos de la Gran Política Mundial. En su libro aparece un mapa de lo que será el mundo después de la guerra. En dicho mapa Rusia se ha anexionado media Polonia, los Estados Bálticos, Rutenia Transcarpática, Besarabina, Bukovina, Prusia Oriental, y Carelia Septentrional. También se ha anexionado las Kuriles y el Sur de la isla de Sakhalin, así como Manchuria. China, Polonia, Hungría, Checoeslovaquia, Albania, Yugoeslavia, y Bulgaria aparecen como estados “vasallos” de la URSS. Alemania está partida en dos trozos. También se hallan divididas Corea, Indochina y Berlín. Este reparto del mundo, como sabemos, coincidiría con el que, cuatro años después, acordarían Roosevelt y Stalin con un Churchill cada vez más
“descolgado” en Yalta. Aún hay más cosas en ese mapa “profético”. Los imperios ultramarinos inglés, holandés y francés, han desaparecido, pasando como “vasallos”, ora a la URSS, ora a los USA… ¡Qué premonición más fantástica!…

¿No parece increíble?… Sobre todo, si tenemos en cuenta que el libro fué escrito antes de Pearl Harbour, es decir, antes de la entrada de los Estados Unidos en la contienda.

 

 

 

 

soldados_comunistas_liberan_alemania_wwii_edited_picture

Imagen, sobre éstas líneas, pixelada ( por nosotros, de forma voluntaria ) para no herir la sensibilidad de algunas personas, de torturas y esclavitud sexual en tiempos inmediatamente anteriores y posteriores también de la Segunda Guerra Mundial. Una mujer occidental es secuestrada por soldados bolcheviques ( soldada judía y sionista en origen ) para entretenimiento en mentes contrarias al respeto de las personas y seres vivos, ni siquiera preveyeron que sus filmaciones ( como enfermedad, morbo, quizás ) llegarían hasta nuestros días como prueba para juicios que ni siquiera se aportaron porque fueron traspasadas como crímenes de los ¨ nazis ¨, y así ocultar los perpetradores auténticos de CRÍMENES DE LESA MAJESTAD. El miedo posterior de los interesados allá por la década de los años sesenta, harían resurgir con más poder a La Famosa Propaganda ( de guerra ) evitando que se conociera la ciencia de la Historia.

 

 

 

 

LA ” REEDUCACIÓN ” DE ALEMANIA

En la Conferencia de Y alta, Roosevelt, Churchill y Stalin decidieron que el pueblo alemán  debía ser reeducado. Como ciertos maestros de la más vetusta escuela, aquellos grandes demócratas creían que “la letra, con sangre entra”, pues su proceso de “reeducación” se inició con la instauración de tribunales militares, apodados Tribunales de Desnazificación.  El hecho es que, en la lista original de “criminales de guerra” redactada por los juristas de las Naciones Unidas habían “sólo” 2.524 “criminales” alemanes, pero pronto las llamadas unidades especiales de Desnazificación organizaron una gigantesca cacería humana contra más
de un millón de alemanes. El lugar que se eligió para procesar a los dirigentes del III Reich fue
Nuremberg, donde se sentaron como jueces los representantes de las potencias culpables de los
crímenes colectivos de Katyn, de Hiroshima, de Dresde, de Berlín, de Nagasaki… Numerosos
autores se han ocupado de aquella parodia de juicio. Simplemente recordaremos, muy
someramente, que:

a) El principio Nullum crimen, nullam poenam sine lege fue dejado de lado. En efecto,
hasta Nuremberg nadie podía ser acusado, y menos aún, condenado, por la comisión de actos
que, cuando se afirma que fueron cometidos, no estaban sancionados por la Ley. A partir de
Nuremberg, se implantó una legislación ex post facto. Así, por ejemplo, las leyes de guerra,
dictadas por las Convenciones Internacionales de Ginebra y La Haya, de las que eran signatarias
todas las potencias aliadas con la excepción de la URSS, no fueron tenidas en cuenta; en cambio,
se inventaron una serie de “delitos y figuras” jurídicas, como las organizaciones criminales. Los
miembros de tales organizaciones -las SS, las SA, el Frente del Trabajo, la Policía del Estado
(Gestapo), etc.- eran culpables en principio y debían demostrar su inocencia.

b) El Tribunal admitió como pruebas los llamados ” affidavits “, es decir, declaraciones
juradas de individuos que no se presentaban a declarar y que, por consiguiente, no podían ser
contrainterrogados por la Defensa.

c) El Tribunal se reservaba el derecho a admitir ciertas pruebas y a rechazar otras, pero no
definía a priori el criterio en que iba a basar su elección.
d) Muy a menudo, a los acusados no se les permitía elegir abogado defensor. A Streicher,
por ejemplo, se le impuso como defensor al judío Marx, que más que un defensor parecía un
fiscal.

e) Los prisioneros fueron, a menudo, torturados. Streicher declaró ante el Tribunal que
soldados negros del Ejército Americano le habían arrancado los dientes y, sujetándole la cabeza, hablan escupido dentro de su boca. A Sauckel se le apaleó y se le dijo que si no declaraba culpable se le entregaría a él, a su mujer y a sus hijos, a los rusos. Cuando denunció el hecho ante el Juez Kempner -otro judeo-americano- éste se negó a escucharle.

f) Contrariamente a los más elementales principios jurídicos, jueces, fiscales, “defensores”  y funcionarios del Tribunal eran Juez y Parte. Nada menos que dos mil cuatrocientos de los tres mil funcionarios que participaron en tan grotesca mascarada pseudo-jurídica eran judíos.

Lo eran, incluso, los dos principales verdugos, Woods, de nacionalidad inglesa y Rosenthal de pasaporte canadiense, que explicaron muy gozosos a la prensa cómo habían hecho durar el  mayor tiempo posible la agonía de los ejecutados.

 

 

 

c23kkj6xuaacbsh

Imagen, en origen, sobre estas líneas, de víctimas germanas por las manos de La Masonería ( el Comunismo ) en el periplo de la Segunda Guerra Mundial. Hoy el comunismo todavía es permitido en la mayoría de las naciones occidentales, curiosamente como un sistema político democrático pero sin serlo ; pues sus directrices se basan en las ideologías anti-occientales de sus padres fundadores, Marx entre otros, de origen judío y sionista ( masón de grado ).

 

 

 

-NUREMBERG-
( El terror disfrazado de Justicia, avanzada, hasta hoy )

El Juez Wennersturm, norteamericano, dimitió de su cargo en Nuremberg, en señal de
protesta por los linchamientos legales que allí se estaban realizando. Lo mismo hizo el Juez Van Rhoden, también norteamericano. Una pléyade de escritores y juristas, ciudadanos de países que formaban parte del bando aliado manifestaron, de palabra y por escrito, su reprobación por  la venganza judicial de Nuremberg; entre los más destacados podemos citar a Montgomery Belgion, Gilbert Murray, Michael F. Connors, Francis Neilson y Barry Elmer Barnes, norteamericanos; F.J.P. Veale, A.J.P. Taylor y David Hoggan, ingleses; Maurice Bardèche Paul Rassinier y el Profesor Faurisson, franceses; el suizo Hoffstetter, los americanos Austín J. App y Freda Utley; el portugués Alfredo Pimenta y muchos más. Aquella mascarada legal pretendía vestir con ropajes jurídicos la venganza de Morgenthau, cuyo siniestro Plan estaba siendo
llevado a la práctica. Goering resumió con una sola frase el pensamiento de acusados y
observadores imparciales: ” No era menester tanta comedia para matarnos”.

El Autor es abogado, aunque -tal vez por ello- su fe en la llamada Justicia humana sea
harto limitada. Prefiere no comentar la frase de aquél gran demócrata, Raymond Poincaré, de que “la Justicia Militar es a la Justicia lo que la Música Militar es a la Música”, y desde luego, está convencido de que en los procesos políticos las sentencias son dictadas por las
conveniencias igualmente políticas y no por una hipotética Justicia Inmanente. Hecha esta
salvedad, el Autor se permite recordarle al lector amigo que los alemanes capturaron a
numerosos políticos aliados de primerísimo rango que fueron bien tratados. Entre ellos se
encontraban hombres de la talla de León Blum, el buda del Socialismo francés, judío y enemigo declarado del Reich; Paul Reynaud, Jefe del gobierno francés que les declaró la guerra; Edouard Daladier y Vincent Auriol Jefe del Partido Radical-Socialista y Presidente de la Asamblea Nacional; el Rey Leopoldo de Bélgica y el Presidente de la República Francesa, Albert Lebrun, ni siquiera fueron detenidos.
No se ha encontrado ningún documento nazi refiriéndose  a proyectos de ejecuciones de enemigos políticos. [ jamás, porque nunca existieron ].
Creemos, se impone, un breve inciso para tratar someramente del caso Hess. Fuentes
oficiales inglesas ( La Masonería ), para cubrirse ante el propio pueblo británico,
llegaron a afirmar que las ofertas de paz de Hess no podían ser tomadas en consideración porque Hess estaba loco. Es inconcebible que a un loco se le meta en la cárcel, y no en  un establecimiento psiquiátrico.

Los Tribunales de Desnazificación prosiguieron su tarea incansablemente. Aún hoy día se  juzga a septuagenarios y octogenarios acusados de actos que, cuando fueron cometidos, hace 35 o 40 años, no eran delitos. Aún hoy día se encarcela, se multa, se sanciona, se ahorca; para ello ha sido preciso que la República Federal Alemana, instaurada por los vencedores americanos, vulnere su propia Constitución al anular o prorrogar los plazos de prescripción de los supuestos crímenes nazis. Es muy difícil avanzar una cifra de conde- nados a muerte o a prisión por los jueces aliados o por sus esbirros con toga de la República Federal Alemana. El autor norteamericano Alfred M. de Zayas da la cifra de 1.347 condenados a muerte y unos 375.000 condenados a prisión. Otras fuentes más recientes, y emanadas de datos oficiales de la
propia República Federal Alemana, especifican que el número de condenados a muerte se
eleva, de momento, a 1.735. Y decimos “de momento” porque; repetimos, la “cacería”
sigue. Y sigue con la misma tónica de odiosa y ridícula arbitrariedad cuya pauta ya fuera
marcada por el Tribunal de Nuremberg. Pero es que la farsa de Nuremberg era, a su vez,
complementada por otras farsas legales. Así, por ejemplo, se daba el caso de que cuando, para
intentar dar una impresión de imparcialidad, un acusado era absuelto, inmediatamente era
reclamado por otro tribunal desnazificador, que le con- denaba por los mismos cargos que
acababan de serle imputados y de los que le habían abbsuelto Tal es el caso de Von Papen,
Fritzsche y Schacht, que habían sido absueltos por el Tribunal de Nuremberg, pero fueron luego
condenado a trabajos forzados por otro tribunal: Von Papen a 8 años y Fritsche a 9. Schacht,
que basó su defensa en el hecho de haber traicionado a Hitler, “sólo” fue condenado a 8 años,
aunque fue absuelto al cabo de un año.
Otro hecho curioso y aberrante, pero, a la vez, cómico: El piloto de caza de la Luftwaffe,
Hartmann, que ostentaba el record mundial de derribos de aviones, pues había logrado abatir
352 aparatos soviéticos, fue condenado a 11 años de prisión por “boicot a la industria soviética
de armamentos”.

El modus operandi [ para tapar los crímenes de los Aliados ; La Masonería, ya habiendo terminado
la Segunda Guerra Mundial ] era el siguiente:
un alemán, acusado de haber pertenecido al NSDAP era interrogado
en un campo de concentración, donde debía responder por escrito un quisquilloso cuestionario.
En el interior de los campos de concentración, los “tribunales” funcionan. Los internados
son clasificados como “grandes criminales de guerra, o bien su culpabilidad es reconocida
menor o inexistente y entonces son puestos en libertad. Algunos, que se hallaban comprendidos
en la segunda categoría, abandonaron los campos, solamente en 1949, es decir, tras 4 años de
detención arbitraria. Pero, nos dice el escritor francés Paul Serant, “el liberado del campo de
concentración no es devuelto a la vida normal. No es un criminal, pero sigue siendo culpable, sin
especificar de qué es culpable. La libertad de que goza es una libertad disminuída. Por una
sorprendente paradoja, la ley del 5 de marzo de 1946, que restringe sus derechos civiles, se titula
“ley de la liberación” ( Befreiungsgesetz ). Esta ley, en efecto, no concierne a los nazis de primer
rango; se aplica a todos los antiguos miembros de las formaciones Hitlerianas. Su primera
consecuencia es que todos cuantos la sufren quedan excluídos de una ocupación regular. El
número de personas a quienes alcanza esta ley es, de este modo, infinitamente superior al de los
internados en los campos.”

Según otro historiador francés, Robert d´Harcourt, “solo en la zona americana de ocupación
encontramos a más de 3 millones de habitantes afectados por esta
ley inicua (exactamente 3.294.318 según las estadísticas oficiales)” No hemos podido
obtener datos sobre el numero de ciudadanos privados de derechos cívicos en las otras tres
zonas de ocupación, inglesa, francesa y soviética, pero si aplicamos una sencilla regla de tres,
teniendo en cuenta la población de estas zonas, llegaremos a la conclusión de que el número de
ciudadanos de segunda clase instaurados por los vencedores debió rondar la cifra de los 10
millones de personas.

TRAFICO DE ESCLAVOS EN EL SIGLO XX.

El Plan Morgenthau preveía el uso de los prisioneros de guerra alemanes como mano de
obra forzosa en los países que habían estado en guerra con el Reich. Esto se llevó a cabo con
impávida rudeza desde el día en que cesaron las hostilidades. No ha sido posible llevar a cabo
una investigación total y exhaustiva sobre el número de prisioneros de guerra retenidos como
trabajadores forzosos al término de las hostilidades, dada la negativa soviética a facilitar datos
en este sentido. Tampoco los occidentales (ingleses y franceses en especial) han querido dar
datos sobre el particular. Pero, pese a todo, ha sido posible obtener algunos muy significativos,
que a continuación exponemos.

Según la anglosajona Encyclopedia Chambers, en á epígrafe “Slave Labour” (Trabajo de
Esclavos) se calcula que, al terminar la guerra, los rusos utilizaron como trabajadores forzosos a
unos cinco millones de soldados alemanes, prisioneros de guerra, y a unos tres cuartos de millón
de soldados presos de otras nacionalidades, mayormente rumanos e italianos, pero también
hungaros, eslovacos, búlgaros y finlandeses. Muy poco se ha vuelto a saber de esos esclavos.
Ciñéndonos a casos particulares, y según datos de una revista alemana occidental
obsesivamente antinazi ; los soviéticos capturaron en el frente de Stalingrado a unos cien
mil soldados alemanes. Seis mil de ellos, tan sólo, regresaros a la patria a finales de 1950, es
decir, que permanecieron en un estado de esclavitud durante cinco años y medio, en plena paz.
Los otros noventa y cuatro mil perecieron a consecuencia del tratamiento digno de ESCLAVOS,
que recibieron.

Y si volvemos al caso general de los cinco millones de alemanes y los 750.000
europeos de otras nacionalidades guardados por los soviéticos como esclavos, los colaboradores
de la Encyclopedia Chambers convienen en que es muy difícil establecer una cifra con visos de
garantía relativa a los que perecieron en la esclavitud, pues no es posible demostrar, en términos
JURÍDICOS, que la pretensión rusa de que los prisioneros, al término de su cautiverio,
prefirieron quedarse en la Unión Soviética es una burda patraña. Las gestiones de la Cruz Roja
para localizar, individualmente, a muchos prisioneros de guerra, sobre todo alemanes e
italianos, fracasaron por completo
El tratamiento de Alemania a los prisioneros de guerra fue, salvo casos aislados,
independientes de la voluntad del Mando, correcto. Allan Wood, uno de los más populares corresponsales de guerra británicos escribió: “Lo más sorprendente de esta guerra en el Oeste, en lo que se refiere a atrocidades, es su escaso número. Son rarísimos los casos en que he podido constatar que los alemanes no trataran a sus prisioneros de acuerdo con las Convenciones de  Ginebra y las recomendaciones de la Cruz Roja”. El teniente Newton L. Marguiles, Juez del Cuerpo Jurídico del Ejercito Americano declaró: “Los alemanes, incluso en los momentos de máxima desesperación, trataron a sus prisioneros correctamente y obedecieron la Convención de Ginebra a todos los respectos”.Digamos, de paso, que el Teniente Marguiles era judío.

La Cruz Roja Americana, en 1945, reconoció oficialmente [ ATENCIÓN ] que el 99 % de los prisioneros de guerra americanos en Alemania regresaron sanos y salvos a sus hogares.
Los “juicios por crímenes de guerra” a los que sometieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial (SGM) principalmente a alemanes, pero también a muchos japoneses, sentaron un precedente pasmoso por su alcance y por lo inequívoco de las acusaciones de las potencias victoriosas al hacer uso de ciertos legalismos o presupuestos que no existían cuando fueron supuestamente violados por las potencias del Eje. De este modo, despreciando todos los códigos de honor europeos respetados durante siglos, prisioneros alemanes civiles y militares, muchos de alta graduación, fueron objeto de muerte violenta durante su detención por los aliados como consecuencia de tan extraordinarios procedimientos. Nunca antes había sucedido algo parecido a los juicios que los enemigos de Alemania hicieron entre 1945 a 1949. Quizá el caso de Juana de Arco, pero entonces sólo había implicada una prisionera y no una nación entera, y los ingleses, que fueron según los últ imos estudios los responsables del proceso, hicieron cuanto pudieron para que la condena por delitos de herejía y brujería (hoy ya proscritos) fuera decidida por una Iglesia universal e imparcial, de acuerdo con las reglas ya existentes de pruebas y procedimientos.(PA)

Uno no tiene más que examinar las fuentes citadas por Hilberg y Reit linger
para darse cuenta de ello. Si los juicios no hubieran tenido lugar, una persona que
pretendiera la existencia del programa de exterminio no hubiera podido, si fuera
necesario, mostrar prueba alguna salvo unos pocos libros (sin incluir a Hilberg y
Reit linger) cuyas acusaciones son tan poco sólidas como la suya. Por tanto el problema de juzgar o no el exterminio de judíos no es una simple cuestión de si es o no un asesinato masivo, sino solamente de un caso de asesinato sobre el que hay legít imas y sólidas dudas acerca de si se llevo a cabo.(PA). Esto puede sorprender al lector que considera la historia exterminacionista como una verdad certera, pero sencillamente éste no es el caso. Hay muchas consideraciones que apoyan este punto de vista y algunas son tan simples que pueden sorprender al lector. La más simple y válida razón para mostrarse excéptico sobre el exterminio resulta ser también el motivo más sencillo posible: al final de la guerra todavía estaban allí. Esto debe aclararse un poco.
Consideremos a un observador de la Europa Occidental, familiarizado con la situación
de la judería europea antes de la guerra, elaborando un estudio de los judíos
europeooccidentales hacia, digamos, finales de 1946 (los judíos de Europa Oriental no se  consideran).

Los datos disponibles del observador occidental a finales de 1946 contradicen radicalmente las acusaciones de exterminio que
En este capítulo introductorio examinaremos los problemas más importantes que surgen cuando se trae a colación la cuest ión demográfica y luego indicaremos como resolvemos en este libro dichos problemas, pero subrayando que su solución definit iva se pospone hasta el final de la obra.(PA). Los problemas inherentes a un estudio demográfico son enormes. Para empezar, todas las fuentes de datos originales de la postguerra son sin excepción judías o comunistas (exclusivamente de este últ imo tipo en todos los casos importantes de Rusia y Polonia). Seguidamente resulta que pueden obtenerse los resultados que uno desee con sólo consultar las fuentes, de antes y de después de la guerra, que uno escoja.
Consideremos el caso de la población judía mundial. El estudio de Arthur Ruppin,
profesor de Sociología Judía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, hecho en 1939,
calculaba en 16.717.000 el número de judíos que había en el mundo en 1938.(5). Ya que
Ruppin (muerto en 1943) fué considerado el mayor experto en este campo durante
muchos años, como lo atestiguan la gran cant idad de documentos suyos sobre el tema
durante un periodo de varios años, las estimaciones de otras fuentes de la anteguerra se
aproximan a las suyas. Así pues la evaluación del Comité Judeo Americano para 1933,
que aparece en el “Almanaque Mundial” de 1940, era de 15.315.359. La cifra del
“Almanaque Mundial” para 1945 es de 15.192.089 (pág.367). No se cita fuente alguna,
pero esta cifra parece basarse en algún tipo de censo religioso. La revisión del
“Almanaque Mundial” de 1946 obtiene 15.753.638, cifra mantenida en las ediciones de
1947 (pág. 748), 1948 (pág. 572) y 1949 (pág. 289). En 1948 el “Almanaque Mundial”
(pág. 249) da también la cifra del Comité Judeo Americano para 1938 (sic) 15.688.259,
mientras que para 1949 el “Almanaque Mundial” (pág. 204) da cifras distintas de las
facilitadas por el Comité Judeo Americano a lo largo de 1947-1948: 16.643.120 en 1939
y 11.266.600 en 1947. Sin embargo el experto militar del New York Times, Hanson
Baldwin, en un art ículo escrito en 1948 acerca de la entonces inminente guerra arabeisraelí

y basándose en datos de las Naciones Unidas (NU), entre otros, daba una cifra
entre 15 y 18 millones para la población judía mundial junto con otras cifras para
asuntos tales como el número de judíos en Palestina, en el Medio Oriente, árabes en
Palestina, el número total de árabes, de musulmanes, etc…(6). Este bosquejo ilustra
algunas de las más simples interrogantes que presenta un estudio demográfico. Para
profundizar más diremos que el número mundial de judíos en la postguerra que oscila
entre 11 y 12 millones y que es necesario para mantener las tesis del exterminio,
presenta dos puntos débiles: el primero es lo que dicen las estadísticas en los EE.UU. y
el segundo es lo que dicen en Europa Oriental. Ambas, especialmente las últ imas, están
supeditadas a dudas insalvables. Vayamos primero con los EE.UU.. Las cifras del censo
para la población total de los EE.UU. son.(7) :

Año Población

1920 105.710.620
1930 122.775.046
1940 131.669.275
1950 150.697.361
1960 179.300.000

mientras que para la población judía en los EE.UU., según el director de la Oficina de
Estadísticas Judías (filial de la Conferencia Judeo-Americana o de la Sinagoga de
América) H.S. Linfield son.(8):

Año Población

1917 3.388.951
1927 4.228.029
1937 4.770.647
1949 5.000.000
1961 5.530.000

Rassinier ( el autor refiere a los estudios demográficos de entonces ) acepta como un hecho que cerca de un millón de judíos fueron víctimas de la polít ica nazi, al t iempo que rechaza las acusaciones de exterminio.

La polít ica de Washington durante la guerra
consistía en acusaciones de exterminio y durante la postguerra en juicios que aportaron
la única evidencia que hoy tenemos; esto es, que esas acusaciones de guerra no tienen
ningún fundamento, lo cual también es verdad.

Tales consideraciones excluyen la más remota imparcialidad.(PA).
Sin embargo, hay mot ivos mucho más específicos para esperar un fraude. Para darse
cuenta, sólo hay que considerar supercialmente los hechos relacionados con los
numerosos tribunales en cuest ión.(PA). Primero tuvo lugar el “gran juicio” del
“Tribunal Militar Internacional” (IMT) en Nuremberg, inmediatamente después de la
guerra. Aquí se juzgó a los nazis más importantes: Goering, Hess, Ribbentrop et al. y
transcurrió entre noviembre de 1945 y octubre de 1946. Los jueces y los fiscales eran
americanos, británicos, franceses y rusos. Y a pesar de todos los tribunales “militares”, no hubo jurado. Resultaron tres absoluciones, siete sentencias de prisión y once penas de muerte. Estas últ imas se ejecutaron casi justo después del juicio a excepción de la de Goering que escapó de la horca tragando una cápsula de cianuro potásico poco antes de las ejecuciones. Nunca pudo saberse donde consiguió el veneno o cómo pudo esconderlo por tanto tiempo. La única secuela de este episodio fué que el primer psiquiatra de la prisión de Nuremberg, el Dr. Douglas M. Kelley, una autoridad en el tratamiento con drogas de alteraciones psiquiátricas, publicó poco después un libro, con sus experiencias en Nuremberg, alabando a Goering en su últ ima actuación: “Soportó  tan estoicamente su largo encarcelamiento que pudo desmoralizar al tribunal aliado, e
int imidó a los fiscales lo mismo que hicieron ellos…Su suicidio…fué inteligente, incluso brillante, el toque final, terminando el edificio para que los alemanes lo admirasen en
tiempos venideros… La Historia bien podrá demostrar que al final Goering triunfó a
pesar de ser condenado por el Alto Tribunal de las potencias aliadas”.

Una década después el Dr. Kelley siguió a Goering al tomar una de las numerosas
cápsulas de cianuro potásico que tenía, supuestamente “souvenirs” (recuerdos) extraídos del cuerpo de Goering.

(*) (Nota del traductor).(Los affidavits eran declaraciones juradas por escrito, obtenidas
frecuentemente bajo torturas, amenazas de muerte y de represalias contra la familia del firmante, incluyendo su deportación a la zona de ocupación soviética en Alemania.
Estas declaraciones se presentaban como pruebas por la acusación).

Como el Dr. Kubouy, del Centro de Documentación Judía de Tel-Aviv,

admit ió en 1960 :

” No hay ningún documento firmado por Hitler, Himmler o Heydrich donde se hable del exterminio de judíos y… la palabra “exterminación” no aparece en la carta de Goering a Heydrich acerca de la solución final de la cuestión judía “

 

 

 

-Las acciones terroristas y, torturas para el Juicio de Nuremberg, a los prisioneros nazis-

( El uso de la mentira para tapar los crímenes de las herramientas de La Masonería )

 

 

“…Si yo hubiera sabido hace siete meses lo que sé ahora nunca habría venido aquí.
Obviamente, la victoria en una guerra cualquiera no es el mejor juez de las culpas de
crímenes de guerra. Se diga lo que se quiera es imposible convencer a la defensa, a su
consejo y a todo su pueblo de que el tribunal trata de representar más bien a la
Humanidad entera que al país que designó a sus miembros. Lo que he dicho acerca del
carácter nacionalista de los tribunales es válido para la acusación. Los elevados ideales
que se dijeron que mot ivaban la creación de estos tribunales no se ven por ningún lado.
El fiscal no ha logrado mantener por convicción la objetividad lejos de la venganza y de
las ambiciones personales. No ha conseguido esforzarse en sentar los precedentes que
pueden ayudar al mundo a evitar nuevas guerras.(PA). Nada de esta atmósfera es
saludable. Se necesitaban lingüistas. Los estadounidenses son claramente malos
lingüistas. Se emplearon abogados, escribientes, intérpretes e investigadores que son
estadounidenses hace sólo pocos años y cuyos antecedentes están embebidos de los
odios y prejuicios europeos.(PA). Los juicios tenían que haber convencido a los
alemanes de la culpabilidad de sus líderes y sólo les han convencido de que sus jefes
perdieron la guerra ante un conquistador tenaz. (PA). La mayor parte de la evidencia en
los juicios era documental, seleccionada entre las numerosas toneladas de archivos
capturados. La selección la hizo la acusación y la defensa sólo tuvo acceso a aquellos
documentos que la acusación consideraba relativos al caso.(PA). Nuestro tribunal
introdujo una norma de procedimiento según la cual, cuando la acusación presentará un
estracto de un documento, todo él debería ser accesible a la defensa para presentarlo
como evidencia. La acusación protestó duramente. El general Taylor intentó convocar
una reunión de jueces presidentes fuera del tribunal para rescindir esta norma. No fué la
actitud de un funcionario consciente del tribunal que busca la plena justicia.(PA).
Igualmente ajenos al sent ido estadounidense de la justicia son la confianza de la
acusación en las declaraciones de parte hechas por los acusados que llevaban
prisioneros más de dos años y medio, y los repetidos interrogatorios a espaldas del
jurado. Dos años y medio de confinamiento es de por sí una manera de encierro. La
falta de apelaciones me indujo a sent ir que se estaba negando a la justicia. …Usted
debería ir a Nuremberg. Vería un Palacio de Just icia en donde el 90 % de la gente tiene
intereses en la acusación. …El pueblo alemán debe ser mejor informado acerca de los
juicios y los acusados alemanes deben tener el derecho de apelar a la ONU…”.
[ Juez presidente del caso 7 (contra los generales alemanes por presunto asesinato de
rehenes) Charles F. Wennerstrum habló pública y forzosamente justo después de
pronunciar la sentencia ].

Irónicamente, la validez del ataque de Wennerstrum al bajo o inexistente nivel de
integridad mantenido por la acusación de Nuremberg se vió confirmada incluso por la
naturaleza de la reacción de Telford Taylor a las declaraciones de Wennerstrum, hechas
en Nuremberg presuntamente en privado para su publicación en el Chicago Tribune. El
reportero del Tribune, Hal Foust envió un mensaje a Berlín para que fuera transmit ido a
los EE.UU. por un canal de radio que se suponía a prueba de espías. Sin embargo, la
acusación, valiéndose a primera vista de una treta, intentó obtener una copia del
mensaje. Ernest C. Deane, jefe de prensa de Taylor, telefoneó inmediatamente a Foust
para intentar “impedirle mandar el mensaje”. Pero la historia ya había sido enviada y
Foust replicó que “Taylor no podía tener conocimiento expreso del artículo hasta su
publicación”. Taylor por consiguiente preparó una réplica a los comentarios de
Wennerstrum de modo que se hizo pública antes de que el Tribune sacara el de Foust
con los ataques de Wennerstrum. Taylor acusaba al juez de comentarios “subversivos
para la polít ica y los intereses de los EE.UU”, entre otras cosas, y Wennerstrum, a su
llegada a los EE.UU. justo después de que se publicara la réplica de Taylor y la historia
del Tribune, no se desdijo de sus afirmaciones y crit icó de nuevo a Taylor.(PA). Este
incidente fué uno de los notables casos de “espionaje del Gobierno” del año 1948. El
Ejército decretó una orden contra este tipo de espionaje y se especuló mucho con que
Taylor fuera sometido a consejo de guerra. Cuando los periodistas preguntaron a Taylor
su opinión acerca de la legalidad de lo que hizo, el diálogo fué el siguiente:

“- No sé si fué legal o no. – Replicó. – ¿No fué usted consejero general de la Comisión
Federal de Comunicaciones durante dos años, antes de recibir un cargo en el Ejército?. –
Sí, pero no sé qué tiene esto que ver con ello”.

Taylor rehusó firmemente dar una opinión sobre la legalidad de su acción, pero…

“Fuera de escena estaba tan contento consigo mismo como el oficial de campo…que
nunca fué…que acaba de ajustar las cuentas al enemigo, mediante una trampa que
incumpla las reglas de la guerra tal y como decía la convención de Ginebra de 1907 “.
La cita es de la historia de Hal Foust sobre la conferencia de prensa de Taylor. Foust se
quejaba de que ésta era la segunda vez que el Ejército interfería sus mensajes al
periódico y que la primera vez le habían pescado para interrogarle tras haber enviado las
noticias.(PA). Naturalmente , en nuestro examen de los juicios de Nuremberg resulta
interesante saber quién supervisaba los procedimientos del NMT.

Aroneanu aporta una tabla de los muchos
tipos de campos alemanes, que incluye muchas prisiones ordinarias, en las páginas 203251,

y enumera 1.400 “campos” junto con su localización y características. Mientras
que esta clasificación da una idea de la amplitud y diversidad del sistema penitenciario
alemán y de los campos, contiene grandes errores evidentes, como calificar a Birkenau
de campo de “experimentos médicos”. La enorme importancia de Oranienburg, cerca de
Berlín, estribaba en que acuartelaba al Inspectorado de los Campos de Concentración y
por lo tanto estaba en contacto con los demás. El interno típico de un campo de
concentración alemán era una persona detenida por razones criminales o de seguridad.
Había cinco categorías mayores distinguibles por insignias de colores en los
uniformes.(9):

Verde: Criminales. Rojo: Prisioneros polít icos, principalmente comunistas. Rosa:
Homosexuales. Negro: Asociales (vagabundos, borrachos, etc…). Púrpura:
Considerados traidores debido a sus puntos de vista religiosos (mayormente Testigos de
Jehová).

[ Donde era habitual seguir los pasos de otros países occidentales, o bien innovarlos
caso de los campos de exterminio o de esclavos, éstos sí documentados, por el Ejército soviético en Rusia ].
En Auschwitz y en algunos otros campos se prendió del uniforme un triángulo del color
apropiado. Si el prisionero era judío se sobreimprimía al primero un triángulo amarillo
formando la estrella de David. Esto se conoce como el “sistema de la estrella” de
Auschwitz. Cualesquiera que fueran las condiciones económicas, el Gobierno alemán,
se esforzó mucho en utilizar a los reclusos como mano de obra. Los prisioneros de
guerra (POW, Prisoners Of War) fueron empleados hasta el punto de que tal acción no
perjudicase importantes acuerdos, tal como los alemanes interpretaban sus obligaciones
para con éllos. Así, los POW rusos fueron utilizados indiscriminadamente puesto que
Rusia no respetó dichos acuerdos. El empleo de POW occidentales se restringió a los
casos en que fueron posibles ciertas “transformaciones” legales en trabajadores civiles,
como es el caso de muchos POW franceses (10), o de situaciones en que el trabajo no
estaba considerado bajo jurisdicción de los acuerdos, como sucedió con POW británicos
empleados en trabajos de dudosa condición. El número de reclusos en todos los campos
de concentración alemanes era de 224.000 en agosto de 1943 y 524.000 un año
después.(11). Estas cifras incluyen sólo los campos a los que se refirieron los alemanes
como campos de concentración y no incluye ningún campo de paso ni a otros referidos
en términos distintos como el gueto de Theresienstadt o cualquier establecimiento
concebido para alojar familias. En general es exacto decir que no hubo “campos de
concentración” para judíos o cosas similares, pero tal afirmación debe aclararse: con
respecto a esto hay que considerar tres categorías de judíos a tener en cuenta.
Primeramente un grupo de esos internados por razones penales o de seguridad eran
judíos y bajo el régimen nacionalsocialista era natural su separación de los reclusos
“arios”. En este sentido una parte de los campos puede considerarse “para judíos”. En
segundo lugar existía una legislación especial para el reclutamiento de judíos como
mano de obra y por este motivo muchos de los seleccionados fueron enviados a los
campos de concentración. La tercera categoría correspondía a familias judías, pero éstas
la vez que más cerca estuvieron de un campo de concentración fué en ciertos
“Durchgangslager”, campos de paso, que en algunos casos eran independientes , como
Weterbork, en los Países Bajos (12), entre otros (de los que ya hablaremos) y en otros
casos eran campos asociados a otros como por ejemplo Belsen, posiblemente Dachau
(13) y algunos otros (que se mencionarán). Los campos de paso, como sugiere su
nombre, se pensaron para alojamientos temporales en espera del transporte a un nuevo
destino. Además de los campos de paso había “campos” para unas cuantas familias
judías como el de Theresienstadt en Bohemia-Moravia y otros más orientales, pero el
término más peyorat ivo empleado en estos casos sería “gueto” y no “campo de
concentración”. Como veremos, también, hacia el final de la guerra y a medida que los
rusos se aproximaban por el frente del Este, los alemanes internaron en guetos a judíos
anteriormente libres por motivos de seguridad.

Especialmente los judíos holandeses fueron crudamente cast igados por las deportaciones; más tarde se
explicaran los mot ivos. Se dice que Ana Frank pereció en Belsen en marzo de
1945.(16). Como había muchos judíos holandeses en dicho campo, esto puede ser
fácilmente verdad pero en tal caso es difícil, por lo menos, conocer la causa de su
muerte. No hubo exterminaciones y las familias judías estaban aisladas [ sobreprotegidas ] de la epidemia
de tifus.

Tenemos una declaración oficial de cuando el IMT estaba
“investigando” la cuest ión de la piel tatuada encontrada en Buchenwald.

“En 1939 se ordenó a todos los prisioneros con tatuajes que fueran al dispensario.
Nadie sabía para qué, pero después de que los prisioneros tatuados hubieran sido
examinados, los que tenían los dibujos más artísticos fueron retenidos en el dispensario
y asesinados con inyecciones… las ansiadas obras de piel tatuada fueron separadas de
los cuerpos y sometidas a tratamiento. Los productos resultantes se enviaron a la mujer de Koch que los empleó a modo de pantallas para lámparas y otros artículos caseros ornamentales. Yo vi por mí mismo tales pieles tatuadas con varios dibujos y leyendas, como aquel de “Hansel y Gretel” que llevaba un prisionero en su rodilla, y los dibujos de barcos en el pecho de los reclusos”. Frau Koch fué hallada culpable de tales crímenes durante su juicio ante un tribunal militar americano, pero en 1948 el gobernador militar de los EE.UU., general Lucius Clay, revisó su caso y determinó que a pesar del testimonio aportado (en el juicio) Frau Koch no podía ser relacionada con las lámparas y los otros artículos “descubiertos” (o sea colocados allí) en la residencia del comandante de Buchenwald, cuando el campo fué ocupado en 1945. Por lo pronto ella nunca vivió allí desde su arresto y el de su marido en 1943. Igualmente, su “diario familiar”, que se decía que estaba confeccionado  con piel humana y que supuso uno de los mayores cargos en su contra, nunca fué  hallado y, obviamente, nunca existió. Así pues, Clay conmutó su pena de muerte por cuatro años de prisión debidos a brutalidades ordinarias.
Auschwitz III no era nada del otro mundo salvo que contenía un número
significativo de prisioneros de guerra británicos.(46). El NMT dictaminó que la
utilización de prisioneros de guerra británicos no era contraria a la convención de
Ginebra ya que la factoría de Buna servía en últ imo término para fines pacíficos.(47).
Aparentemente la Cruz Roja se mostró de acuerdo puesto que, aunque estaba bastante al corriente de la situación, no mencionó el empleo de prisioneros de guerra británicos en su informe final sobre los problemas que tuvieron durante la guerra, relativos al empleo de prisioneros para trabajos propios de la guerra.(48). La capacidad usual de Auschwitz I ( Campo 1 ) era de 20.000 personas, 35.000 en Birkenau (30 a 60 % mujeres) y 15.000 en Auschwitz III. Auschwitz era con mucho el complejo concentracionario más grande del sistema alemán; en agosto de 1943 el segundo más grande era el de Sachsenhausen con 26.500 personas.(49). También había obreros trabajando y viviendo en la zona. Por ejemplo, menos del 30 % de los trabajadores de la planta Farben estaban en calidad de “prisioneros” y más de la mitad eran obreros extranjeros libres que se habían contratadovoluntariamente como mano de obra. Aproximadamente el 20 % restante eran obrerosalemanes ordinarios.(50). Auschwitz I era la administración central de todas las funciones de las SS en Auschwitz. Dichas funciones incluían la vigilancia, la alimentación, los vestidos, el albergue, el ocio y la disciplina de los prisioneros e  igualmente el servicio médico. El horario de trabajo era el mismo reglamentado para los  campos de concentración alemanes: 11 horas al día. 6 días a la semana y como “extra”, los domingos por la mañana en caso de “emergencia”.(51). En Auschwitz había actividades diversas para el entretenimiento: conciertos, cabarets, cine y competiciones de atletismo. [ ATENCIÓN ] Había incluso un burdel para prisioneros con profesionales especialmente reclutadas.(52). Más tarde entraré en lo del servicio médico. Semejante surtido de servicios significaba claramente que las compañías que utilizaban prisioneros como mano de obra los “alquilaban” a las SS; la clásica tarifa parecía estar entre cuatro y seis marcos de entonces por día (un dolar o dolar y medio) (53). Por tanto, los prisioneros eran la base del imperio burocrático-económico de Himmler y, a juzgar por estos recursos, junto con los servicios suplementarios de alimentación, vestido, etc, fué celosamente custodiado. Sin embargo, Farben había crecido lo suficiente como para obtener un acuerdo especial en Monowitz. Les fué concedida plena autoridad sobre los prisioneros y lógicamente las SS vieron recortados sus pagos lo cual, produjo los previsibles enfrentamientos entre Farben y las SS. Éstas se quejaban de agresiones y malos tratos así como de malas condiciones sanitarias en el hospital de Monowitz.
Además se despidió a una quinta parte de la gente registrada en dicho hospital para ser
enviada a Birkenau al tiempo que cesaba sobre ellos la custodia de Farben, pasando a
las SS quienes, ya molestos por no haber respetado sus acostumbrados derechos sobre la mano de obra, se indignaron cuando se les devolvieron a cambio los inhábiles de
Monowitz. Así pues las SS pidieron que el susodicho hospital, con un total de 300
camas, fuera ampliado, pero les replicaron “si no estan lo suficientemente fuertes para trabajar, que no continúen aquí”.(54). Birkenau, lo mismo que Auschwitz I era
responsable de abastecer de mano de obra a Farben y a sus filiales e igualmente hacían
para otras empresas como la fábrica de explosivos Krupp y la factoría eléctrica de
Siemens. Los internos también trabajaban en obras de demolición de estructuras,
drenado de terrenos pantanosos, construcción de carreteras, preparación de cult ivos
vegetales especiales (Raisko), construcción y puesta en marcha de granjas modelo
(Harmense), manufactura de ropa, etc… (55). Birkenau, como se verá, cumplía otras
misiones y será especialmente necesario estudiar las acusaciones de que en Birkenau
funcionaba un programa de asesinato masivo de judíos mediante cámaras de gas, siendo éstos llevados a Auschwitz para este propósito.(56). Las cifras brutas más arriba..
El distinguido periodista e historiador americano, Harry Elmer Barnes, escribió en 1967 que.(25).(PA) :

 

“…los campos de exterminio primeramente fueron presentados como tales en Alemania, es el caso de Dachau, Belsen, Buchenwald, Sachsenhausen y Dora, pero estaba demostrado que no había habido exterminios sistemáticos en esos campos. La atención se centró en Auschwitz, Treblinka, Belzec, Chelmno, Jonowska, Tarnow, Ravensbruck, Mauthausen, Brezeznia y Birkenau, los cuales no cierran una lista que parece alargarse cuanto sea necesario”.

 

Evidentemente, el error de Barnes se basa en que al final de la guerra los medios de
comunicación, a instancias del sensacionalismo, tomaron las escenas encontradas en los campos como pruebas de exterminios y también es verdad, como ya indicamos en el capítulo anterior, que dichas escenas sirvieron como “pruebas” para la propaganda
masiva. Sin embargo, nuestro estudio demuestra que Auschwitz había sido elegido
cuidadosamente en 1944 como alma de la fábula exterminacionista.

 

 

Bochaca, J. : Los crímenes de los Buenos. ( Breve visión bibliográfica aportada ).

 

 

Pero, según, otros investigadores afirman que fue una fábula ó un timo ( en castellano para decir un fraude o una invención ) algunos sucesos acontecidos, veamos qué nos dicen al respecto.

 

 

Butz, Arthur R. : La fábula del s. XX ( The Hoax of the Twentieth Century ).

butz-arthur-robert-la-fabula-del-holocausto

 

The methods employed by the investigators and prosecutors in
these cases were worthy of the GPU, the Gestapo, and the SS. The
accused were subjected to every kind of physical and mental torture
to force them to write dictated statements; witnesses were tortured
and bribed, and the procedures of these American courts bear un-
favorable comparison even with those of the Hungarian and Bul-
garian ones which are today sentencing the Catholic and Protestant
clergymen who have defied the Communist terror.
On the other hand, the fact that America is still a democracy
has resulted in the exposure of the horrible methods employed by
United States Army representatives to secure the “confessions” of
the hundreds of men already executed, or now being executed, at
Landsberg.

Lieutenant Colonel Willis N. Everett, Jr., an American lawyer
who had served as defense counsel for the seventy-four Germans
accused in the Malmédy case, petitioned the United States Su-
preme Court, after his return to America, charging that the Ger-
mans had not had a fair trial.

The Supreme Court refused his petition, saying it lacked juris-
diction over the acts committed by the United States Army in Ger-
many, a statement which means that the United States Military
Government is above the law, and the “sovereignty” we claim in
Germany is that of a lawless despot.

Colonel Everett’s action, nevertheless, forced the Army to take
notice, and Secretary Royall appointed a commission to investigate
his charges. This commission, sent to Germany in 1948, consisted
of Judge Edward Leroy van Roden, of Delaware County, Pennsyl-
vania, and Justice Gordon Simpson, of the Texas Supreme Court.

The report made by these two American judges following their
investigation, like so many other reports pertaining to Germany,
has been kept secret from the American public. But Judge van
Roden, after his return to the United States, gave a series of lec-
tures and after-dinner speeches in which he stated that such third-
degree methods as the following were used to obtain the conviction
of the Germans condemned to death, many of whom have already
been hung:

Beatings and brutal kickings; knocking-out of teeth and breaking
of jaws; mock trials; solitary confinement; torture with burning
splinters; the use of investigators pretending to be priests; starva-
tion; and promises of acquittal. Speaking to the Chester Pike Ro-
tary Club on December 14, 1948, Judge van Roden said:

“All but two of the Germans in the 139 cases we investigated had been
kicked in the testicles beyond repair. This was standard operating
procedure with our American investigators.”

He told of one German who had had lighted matchsticks forced
under his fingernails by the American investigators to extort a con-
fession, and had appeared at his trial with his fingers still bandaged
from the atrocity.

Another case mentioned by this American judge in his speech
was that of an eighteen-year-old boy who, after a series of beatings,
agreed to write a statement dictated to him by the American in-
vestigators. After they finished sixteen pages, the boy was locked
up for the night. During the night the prisoners in the adjoining
cells heard him saying, “I will not utter another lie,” and when his
jailers came in the morning, he had hung himself from the cell bar.
Nevertheless, the statement he had begun to write, and had killed
himself rather than sign, was offered in evidence at the trial of
other accused.

“Sometimes,” continued van Roden, “a prisoner who refused to
sign was led into a dimly lit room, where a group of civilian in-
vestigators, wearing United States Army uniforms, were seated
around a black table with a crucifix in the center and two candles
burning, one on each side. ‘You will now have your American trial,’
the defendant was told.

“The sham court passed a sham sentence of death. Then the ac-
cused was told, ‘You will hang in a few days, as soon as the general
approves this sentence; but in the meantime sign this confession
and we can get you acquitted.’ Some still wouldn’t sign.
“We were shocked by the crucifix being used so mockingly.
“In another case, a bogus Catholic priest [actually an investi-
gator] entered the cell of one of the defendants, heard his confes-
sion, gave him absolution, and then gave him a little friendly tip:
‘Sign whatever the investigators ask you to sign. It will get you your
freedom. Even though it’s false. I can give you absolution now in
advance for the lie you’d tell.’”

In some cases solitary confinement or the threat of reprisals on
the prisoner or witness’s family were sufficient to persuade him to
sign a prepared statement involving others. In others, “the investi-
gators would put a black hood over the accused’s head and then
punch him in the face with brass knuckles, kick him and beat him
with a rubber hose.”

Judge van Roden also told his audience that Lieutenant Colonel
Ellis and Lieutenant Perl, of the American prosecution, pleaded,
in extenuation of the atrocities they were responsible for, that it
was difficult to obtain evidence by fair means. Perl said:

“We had a tough nut to crack and we had to use persuasive (sic) methods.”

Lieutenant Perl admitted that the “persuasive methods” included

some violence and mock trials,” and that the Malmédy cases
rested on statements obtained by such methods.¨

“There was no jury,” concluded van Roden. “The court con-
sisted of ten officers sitting as judge and jury, and one law-member,
the only person with legal training, whose rulings as to the admis-
sibility of evidence were final.

“The statements which were admitted as evidence were obtained
from men who had first been kept in solitary confinement for three,
four, and five months. They were confined between four walls, with
no windows, and no opportunity of exercise. Two meals a day were
shoved in to them through a slot in the door. They were not al-
lowed to talk to anyone. They had no communication with their
families or any minister or priest during that time.”

 

“The tragedy,” said van Roden, “is that so many of us Ameri-
cans, having fought the war with so much sweat and blood, and
having defeated the enemy, now say ‘All Germans should be hung!’
We won the war, but some of us want to go on killing. That’s not
fighting. That’s wicked. . . . The fact that there were atrocities by
the Germans during the war against Americans, or by Americans
against Germans, would not in the least lessen the disgrace to this
country of ours, if such peacetime atrocities were to go unchal-
lenged . . . they would be a blot on the American conscience for
eternity.”

Unfortunately the investigation made by Judges van Roden and
Simpson, and their exposure of the whole sorry business, did not
stop the hangings of the Germans condemned on “evidence” ob-
tained by torture. General Clay had previously commuted the sen-
tences of a few of the condemned, but it seemed as if the outcry
in the American press forced him to continue the executions in-
stead of having the cases of all the condemned men re-examined.
In November 1948 fifteen men were being hung every Friday,
instead of seven hung each previous week, presumably on the the-
ory that the more victims of the miscarriage of justice who could
be done away with, the less evidence of injustice would remain.
Among the first batch hanged following the van Roden-Simpson
investigation five were among those whom they had stated had
been convicted on questionable evidence.

Betty Knox, whom I have already mentioned, and “Jose” of the
United Press, had attended the previous week’s hangings just after
I first met them in Nuremberg. Neither of them were ever likely to
forget their terrible experience. The Protestant and Catholic chap-
lains at the Landsberg prison where the executions take place were
both convinced of the innocence of several of the men hung. They
were in despair at their inability to do anything to stop the crime
of killing men, several of whom had convinced the priests or pas-
tors that they were innocent, and all of whom had been condemned
by confessions extorted by torture or on the testimony of witnesses
proved to have perjured themselves.

One of the men Betty Knox saw had been told on the preceding
Wednesday that he was reprieved pending a reinvestigation of his
case, and then dragged out of his cell on the Friday to be hung.
Another had been promised he should see his wife before dying,
after not being allowed to see her for three years. But when she ar-
rived at the prison at the appointed time she was told, “Sorry, he’s
already dead; he was hung first instead of last by mistake.”

These are the last words of three of the men Betty Knox saw
executed :

Cornelius Schwanner:

“No, I have nothing to say. Only my relatives I should have liked
o see. I am sorry that I could not see my relatives one last time.”

Fritz Girke:

“I protest against this execution of my sentence. According to
official information given by American officials the time for filing
petitions expires tonight at 2400 hours. On account of postal serv-
ice delays, my petition, filed on September 20, cannot have been
taken into consideration when they approved my sentence and or-
dered my execution. As an officer I did my duty for my people and
my country when I obeyed my orders to execute those terror flyers
who had shot down women and children on open roads. Interna-
tional law was also violated by my sentence.* I call upon Germany
to witness. I call Lucia, Renate, you murderers!”

Willi Rieke:

“I do not want to accuse, nor do I want to pay back what I have
received. I want to say that I am innocent. The one really guilty
in my case hanged himself when he was taken prisoner. Because I
was involved I was condemned. I am dying as a free German man.
My last greetings go to my dear family, my dear wife, my dearly
loved boy, my daughter-in-law, my little grandchildren and once
more I greet all my dear relatives and friends. I forgive everybody
who was unjust to me and I also forgive those who have rendered
false oaths upon which such a sentence could only have been said.
May God be a merciful judge for them. My last greetings also go
to my beloved sport which is the basis for interior and exterior re-
covery of our youth. May in the next years the best men of the
world meet in a fight, not to win but to be together no matter what
nation and what race.”

How many of the men America has hung, and is hanging now
week by week, were innocent, will never be known. Only one thing
is certain: they never had a fair trial and their interrogation, con-
demnation, and execution are a disgrace to democratic justice.
Some readers will be inclined to turn away and say all this does
not concern them, not realizing that the honor and dignity of the
United States are involved. Others may say that, after all, it doesn’t
much matter because the men hung were all Nazis or only Ger-
mans. But how can the kind of world Americans have died to pre-
serve be saved, if we ourselves destroy belief in the justice which
is the foundation of democracy?
Utley, F. : THE HIGH COST of VENGEANCE, Chicago, Illinois, – 1949.
pág. 186. utley-freda-the-high-cost-of-vengeance

 

 

 

 

-Antecedentes, con el Juicio del siglo, de la Segunda Guerra Mundial-

( La revancha de La Masonería, y su complot contra Occidente [ La Iglesia ] )

 

Numerosas obras escritas antes del s. XX, y en el propio inicio de éste, documentan el odio institucionalizado por La Masonería en todo Occidente contra la nación de Alemania. No se puede comprender éste odio de forma certera, ya que aparecen todo tipo de conclusiones políticas y comerciales, además de la alusiones a la observación de superioridad de la gente germana por los propios judíos que habitaban en toda Europa. Posiblemente sea un sentimiento que apareció al comprobarse por esas comunidades judías controladas por La Masonería -como herramienta- que contradecían dos corrientes políticas ; una la de aquellos que estaban integrados y posisionaban cargos bien retribuidos en todo aspecto de la vida ; el otro, aquellos que se sentían discriminados por no conseguir un cargo o puesto bien retribuido como los primeros o incluso que los alemanes, confluyendo otros pasajes de la Historia con el ¨sanbenito ¨ ( ó sambenito ) que transportaba involuntariamente la comunidad judía cuando las reservas de formas de vivir rechazaban esa integridad con los europeos. Es decir, que había un desprecio manifiesto por según que motivos integrarse o bien dicho término no existía propiamente para los extranjeros ; donde los nativos tenían que contrariamente a la lógica occidental adaptarse a los autoinvitados en Occidente. Muchos de unos y de otros consiguieron alejarse de éstas rígidas políticas y pensamientos e hicieron una vida alternativa totalmente integrada en Alemania ; pero éstos judíos integrados fueron perseguidos y maltratados por los extremistas judíos que conformaban ya la filosofía sionista ( herramienta de La Masonería ). Hoy, todavía, en el 2017 millones de personas que habitan Occidente desconocen éste tipo de sucesos históricos que han inundado la gran y pequeña pantalla durante décadas ( La Famosa Propaganda, de guerra ), y creen relacionar hechos ficticios con la Historia documentada, de ahí la animadversión a específicas políticas occidentales y democráticas que son la antítesis de las herramientas de La Masonería ( comunismo, anarquismo, usura, LGTB, aborto, etc. )

 

 

Por lo pronto, en los países en donde abortó la conjuración
judía comunista ya a punto de estallar o en donde el marxismo
se apoderó del gobierno inicialmente, aunque después
haya sido expulsado, los datos verídicos con que se cuenta hoy
en día demuestran la plena y total responsabilidad judía.

Como ejemplos incontrovertibles pueden señalarse dos movimientos de
este tipo:

A.) Alemania en 1918 es teatro de una revolución comunista
dirigida por los judíos. La República de los Consejos de
Munich era judía, como, lo prueban sus jefes Liebknecht,
Rosa Luxemburgo, Kurt Eisner y otros muchos. A la caída del
imperio, los judíos se apoderaron del país y el
gobierno alemán queda dominado por los judíos: Haase
(ministro de estado) y Landsberg, apareciendo con ellos Kautski,
Kohn y Herzfeld.

El ministro de Hacienda, también judío, tiene como ayudante al judío Bernstein
y el del Interior, Preuss, también judío, busca la colaboración de su hermano
de raza el doctor Freund quien lo auxilia en sus labores.

Kurt Eisner, presidente de la República Bávara de los Consejos, fue el jefe de la revolución bolchevique de Munich. “Once hombrecillos hicieron la revolución –decía Kurt Eisner  en la embriaguez del triunfo a su colega el ministro Auer-.

Es muy justo conservar el recuerdo imperecedero de estos hombrecillos, que son los judíos: Max Löwenberg, el doctor Kurt Rosenfeld, Gaspar Wollheim, Max Rotschild, Carlos Arnold, Kranold, Rosenhek, Birnbaum, Reis y Kaisser. Los diez, con Kurt Eisner van Israelovitch, estaban al frente del `tribunal revolucionario de Alemania´. Los once son francmasones y pertenecían a la logia secreta número 11, que tenía su asiento en Munich, Briennerstrasse 51” (9).  “El primer gabinete de Alemania en 1918 estaba compuesto por los judíos :

1.- Preuss, ministro de
Gobernación.
2.- Freund, ministro de
Gobernación.
3.- Landsberg, Hacienda.
4.- Karl Kautski, Hacienda.
5.- Schiffer, Hacienda.
6.- Eduard Bernstein, secretario
del Tesoro del Estado
7.- Fritz Max Cohen, jefe del
servicio oficial de informaciones.
(Este judío era antes
corresponsal del diario judío
“Frankfurter Zeitung”).
“El segundo gobierno
`socialista´ alemán de 1918
estaba integrado por los judíos:
1.- Hirsch, ministro de
Gobernación.
2.- Rosenfeld, ministro de
Gracia y Justicia.
3.- Futran, Enseñanza.
4.- Arndt, Enseñanza.
5.- Simón, secretario de
Hacienda.
6.- Kastenberg, director del
negociado de las Colonias.
7.- Stathgen, ministro de
Fomento.
8.- Meyer-Gerhardt, director del
Negociado de las Colonias.
9.- Wurm, secretario de
Alimentación.
10.- Merz, Weil, Katzenstein,
Löwenberg, Fränkel,
Schlesinger, Israelowitz,
Selingsohn, Laubenheim, etc.,
ocupaban altos cargos en los
ministerios.

 

En su obra de investigación, casi desconocida para miles de millones de personas en el mundo desde que apareció de cara al público, de ( y sus capítulos descriptivos ) COMPLOT CONTRA LA IGLESIA TOMOS I, II y III Por Maurice Pinay  complotcontralaiglesia, – 1962 ; Primera, segunda y tercera parte. EL MOTOR SECRETO DEL COMUNISMO. EL PODER OCULTO TRAS LA MASONERÍA. LA SINAGOGA DE SATANÁS. ( En dicha obra de investigación hay innúmerables listas de gente elitista de La Masonería incrustada en Occidente ).

 

Bibliografía

( INTRODUCCIÓN DEL
EDITOR PARA
INTERNET -del original- )

Aunque este libro contiene algunas opiniones políticas e históricas sobre cuestiones del siglo XX con las que no estamos del todo de acuerdo, resulta una obra insustituible
para creyentes y no creyentes, pues dota de un arsenal de conocimientos históricos tan extenso e iluminador que no  tiene parangón en ninguna otra obra. Completadas con lecturas de autores como Walsh, Bochaca, Borrego, Romanescu, etc., proporcionan una imagen cabal del mundo antiguo y moderno.

Para que los lectores puedan darse cuenta de la importancia de esta obra, transcribiremos interesantes párrafos de lo que el corresponsal de Roma del periódico portugués “Agora” de Lisboa, del 1º de marzo de 1963, página 7, dice a sus lectores :

 

“ Roma. Febrero de 1963. Vamos a referirnos a una publicación que salió hace
tiempo en Roma. Además de la información, pudimos conseguir un ejemplar de
este libro que se convirtió en un par de meses en una rareza bibliográfica… ¨

 

El libro fue impreso en una tipografía romana, pero cuando las actuales autoridades
demócrata-cristianas de Italia favorables al marxismo, se dieron cuenta de su publicación, los ejemplares del grueso volumen de 617 páginas ya habían sido repartidos –entre los padres del Concilio Ecuménico-, provocando alarma en el gobierno del Vaticano, alarma en el mundo diplomático y en los partidos de izquierda.

 

[* Nota del Editor: En el transcurso de la obra, no se  hace mención o referencia alguna al mencionado libro de  “ Los Protocolos de los Sabios de Sión ”.]

 

[ Autorizada la obra bibliográfica para fines educativos y, de consulta revisionista, exclusivamente. Prohibido generar ingresos financieros o lucro no permitido. ]

 

Con el Comunismo, las primeras matanzas de << sospechosos >>, rehenes
y otros << enemigos del pueblo >> encerrados preventivamente, y por simple
medida administrativa, en prisiones o en campos de concentración, habían comenzado en  septiembre de 1918, durante el primer terror rojo. Tras quedar etablecidas las categorías de << sospechosos >>, << rehenes >> y << enemigos del pueblo >> ,y al resultar rápidamente operativos los campos de concentración, la máquina represiva  estaba dispuesta para su funcionamiento. El elemento desencadenante, enuna guerra de frentes  móviles, en que cada mes aportaba su parte de cambio de la fortuna militar, era naturalmente la toma de una ciudad ocupada hasta entonces por el adversario o, por el contrario, su abandono precipitado.

La imposición de la << dictadura del proletariado >> en las ciudades
conquistadas o recuperadas pasaba por las mismas etapas : disolucón
de todas las asambleas anteriormente elegidas ; prohibicón total del comercio,
medida que implicaba inmediatamente el encarecimiento de todos los productos,
y después su desaparición ; confiscación de las empresas, nacionalizadas o
municipalizadas, imposición de una muy elevada contribución financiera sobre
la burguesía —600 millones de rublos en Járkov en febrero de 1919, 500
millones en Odesa en abril de 1919—. Para garantizar la buena ejecución de
esta contribución, centenares de << burgueses >> eran tomados como rehenes
y encarcelados en campos de concentración. En la práctica, la contribución era
sinónimo de saqueos de expropiación y de vejación, primera etapa de una aniquilación
de la << burguesía como clase >>.

<< Conforme a las resoluciones del soviet de los trabajadores, ese 13
de mayo ha sido decretado día de la expropiación de la burguesía >>,
se podia leer en el Izvestia del consejo de los diputados obreros de Odessa de 13 de amyo de 1919. << Las clases posesoras deberán llenar un cuestionario detallado
inventariando los productos alimencios, el calzado, la ropa, las
joyas, las bicicletas, las colchas, las sábanas, los cubiertos de plata,
la vajilla y otros objetos indispensables para el pueblo trabajador. (.. )
Cada uno debe asistir a las comisiones de expropiación en esta tarea sagrada. (… )
Aquellos que no obedezcan las órdenes de las comisiones de expropiación
serán inmediatamente detenidos. Los que se resistan serán fusilados
sobre el terreno >>.

Como reconocía Latsis, el jefe de la cheka ucraniana, en una circualar
a las chekas locales, todas estas << expropiaciones >> iban a parar al bolsillo de los
chekistas y de otros jefecillos de innumerables destacamentos de requisas,
de expropiación y de guardias rojos que pululaban en circunstancias parecidas.

La segunda etapa de las expropiaciones era la confiscación de los apartadmentos
burgueses. En esta << guerra de clases >>, la humillación de los vencidos
desempeñaba también un papel importante : << El pez gusta de ser sazonado
con nata. La burguesía gusta de la autoridad que golpea y que mata >>,
se podia leer a diario de Odessa ya citado, el 26 de abril de 1919.
<< Si ejecutamos algunas decenas de estos golfos y de estos idiotas, si los obligamos a barrer las calles, si obligamos a sus mujeres a fregar los cuarteles de los guardias rojos ( y no sería un pequeño honor para ellas ), comprenderán  entonces que nuestro poder es sólido, y que no pueden esperar nada de los ingleses ni de los hotentotes >>.
Tema recurrente de los numerosos artículos de los períodicos bolcheviques
en Odessa, Kiev, Járkov, Yekaterinoslav, y también Perm, en los Urales,
o Nizhni-Novgorod, la humillación de las << burguesas >> obligadas a limpiar las
letrinas y los cuarteles de los chekistas o de los guardias rojos parece haber
sido una práctica corriente. Pero era también una versión edulcorada y << políticamente presentable >> de una realidad mucho más brutal : la violación, fenómeno que según muy numerosos testimonios concordantes, adquirió proporciones gigantescas muy especialmente durante la segunda reconquista de Ucrania, de las regiones cosacas y de Crimea en 1920.

 

Etapa lógica y última del << exterminio de la burguesía como clase >>, las ejecuciones de detenidos, sospechosos y rehenes encarcelados por su única pertenencia a las << clases posesoras >> aparecen atestiguadas en numerosas ciudades tomadas por los  bolcheviques.
En Járkov, entre 2.000y 3.000 ejecuciones en febrero-junio de 1919 ; entre 1.000
y 2.000 durante la segunda toma de la ciudad, en diciembre de 1919.

En Róstov sobre el Don, alrededor de 1.000 en enero de 1920 ; en Odessa, 2.200
entre mayo y agosto de 1919, después de 1.500 a 3.000 entre febrero de 1920 y
febrero de 1921 ; en Kiev, al menos 3.000 entre febrero y agosto de 1919,
en Yekaterinodar, al menos 3.000 entre agosto de 1920 y febrero de 1921 ; en
Armavir, pequeña ciudad del Kubán, entre 2.000 y 3.000 entre agosto y octubre
de 1920. La lista se podría prolongar.

En realidad, tuvieron lugar además muchas otras ejecuciones pero no fueron objeto
de investigaciones llevadas muy poco tiempo después de las matanzas. Se conocía
mucho mejor de esta manera lo que había pasado en Ucrania o en el sur de Rusia que
en el Cáucaso, en Asia central o en los Urales. En efecto, las ejecuciones se
aceleraban al acercarse el adversario, en el momento en el que los bolcheviques
abandonaban sus posiciones y << descongestionaban >> las prisiones. En Járkov, en el
curso de los días precedentes a la llegada de los blancos, los días 8 y 9 de junio de 1919,
centenares de rehenes fueron ejecutados. En Kiev, más de 1.800 personas fueron
asesinadas entre el 22 y el 28 de agosto. Lo mismo sucedió en Yekaterinodar, donde,
ante el avance de las tropas de los cosacos, Atarvekov, el jefe local de la checka,
hizo ejecutar en tres días, del 17 al 19 de agosto de 1920, a 1.620 << burgueses >>
en esta pequeña ciudad provincial, que contaba antes de la guerra con menos de
30.000 habitantes.

Lod documentos de las comisiones de investigación de las unidades del ejército blanco,
llegados al lugar algunos días, incluso algunas horas, después de las ejecuciones,
contienen un océano de declaraciones, de testimonios, de informes de autopsias,
de fotos de las matanzas y de la identidad de las víctimas. Si los ejecutados
<< de última hora >>, eliminados con una bala en la nuca, no presentaban en general
rastros de torturas, sucedía algo muy distinto con los cadáveres exhumados de
osarios más antiguos. El uso de las torturas más terribles está atestiguado por
las autopsias, por elementos materiales y por testimonios. Descripciones detalladas
de estas torturas figuran fundamentalmente en la recopilación de Serguei Melgunov,
ya citada, y en la del Buró central del partido socialista revolucionario, Cheka,
editada en Berlín en 1922.
Las matanzas alcanzaron su apogeo en Crimea, durante la evacuación de las últimas
unidades blancas de Wrangel y de los civiles que habían huido ante el avance de los
bolcheviques. En algunas semanas, de mediados de noviembre a finales de diciembre de 1920, alrededor de 50.000 personas fueron fusiladas o ahorcadas. Un gran numero
de ejecuciones tuvieron lugar inmediatamente después del embarque de las tropas
de Wrangel. En Sebastopol, varios centenares de estibadores fueron fusilados el
26 de noviembre por haber ayudado a la evacuación de los blancos. Los días 28 y 30 de noviembre los Izvestia del comité revolucionario de Sebastopol publicaron dos listas de fusilados. La primera contaba con 1.634 nombres, la segunda con 1.202. A inicios de diciembre, cuando la fiebre de las primeras ejecuciones en masa volvió a descender, las autroidades comenzaron a proceder a elaborar un número de fichas tan completo como fuera posieble, dadas las circunstancias de la población de las principales ciudades de Crimea, donde, pensaban, se ocultaban decenas, incluso centenares de millares, de burgueses que procedentes de toda Rusia habían huido hacia sus lugares de veraneo. El 6 de diciembre Lenin declaró ante una asamblea de responsables de Moscú que 300.000 habian ido en masa a Crimea. Aseguró que, en un porvenir próximo, estos << elementos >> que constituian una << reserva de espías y de agentes dispuestos a ayudar al capitalismo >> serían << castigados >>.

 

 

-Los ahorcamientos del Comunismo-

Los cordones militares que cerraban el istmo de Perekop, única escapatoria terrestre,
fueron reforzados. Con la red cerrada, las autoriades ordenaron a cada habitante
que se presentara ante la cheka para rellenar un largo formulario de investigación,
que implicaba una cincuentena de cuestiones sobre su origen social, su pasado,
sus actividades y sus ingresos, pero también su empleo en noviembre de 1920, sobre
lo que pensaba de Polonia, de Wrangel, de los bolcheviques, etc. Sobre la base
de estas << encuestas >>, la población fue dividida en 3 cateogrias :

 

– los que había que fusilar ;
– los que había que enviar a un campo de concentración,
-y los que había que perdonar.

 

Los testimonios de los raros supervivientes, publicados en los diarios de la emigración
de 1921, describen Sebastopol, una de las ciudades más duramente golpeadas por la
represión, como una << ciudad de ahorcados >>. << La perspectiva Najimovsky
estaba llena de cadáveres ahorcados de oficiales, de soldados, de civiles, detenidos,
en las calles. (… ) La ciudad estaba muerta, y la población se escondía en cuevas
y graneros. Todas las empalizadas, los muros de las casas, los postes de telégrafo
y las vitrinas de los almacenes estaban cubiertas de carteles que decían ¨ muerte
a los traidores ¨. ( … ) Se colgaba en las calles como edificación >>.

El último episodio del enfrentamiento entre blancos y rojos no puso fin a la represión.
Los frentes militares de la guerra civil no existian ya, pero la guerra de <<pacifiación >> y de << erradicación >> iba a proongarse durante cerca de 2 años.

Hambrunas anteriores a la Segunda Guerra Mundial producidas por los comunistas en Rusia  y Ucrania, se incrementaron, los rojos se apoderaron de todos los graneros y
almacenes de los agricultores, especialmente fue la severidad en Ucrania, donde
tras la detención de decenas de miles de huelguistas y población civil que protestaba
por los abusos finalmente fueron detenidos y muchos de ellos enviados a campos
de concentración ( campos de esclavitud ).

La orden del día número 171, de fecha 11 de junio de 1921, de Antonov Ovseenko y
Tujachevsky, aclara los métodos con los que fue << pacificada >> la provincia de
Tambov. Esta orden estipulaba fundamentalmente :

<< 1. Fusilar en el lugar sin juicio a todo ciudadano que se niegue a dar su
nombre.

2. Las comisiones políticas de distrito o las comisiones políticas de zona tienen
el poder de pronunciar contra las aldeas en que están ocultas armas un veredicto
para arrestar rehenes y fusilarlos en el caso de que no se entreguen las armas.

3. En el caso en que se encuentren armas ocultas, fusilar en el lugar, sin juicio,
al hijo mayor de la familia.

4. La familia que haya ocultado a un bandido en su casa debe ser arrestado
y deportada fuera de la provincia, sus bienes confiscados y el hijo mayor
de esta familia fusilado sin juicio.

5. Considerar como bandidos a las familias que oculten miembros de la familia
de los bandidos y fusilar en el lugar, sin juicio, al hijo mayor de esta familia.

6. En el caso de que tenga lugar la huida de la familia de un bandido, ,repartir
sus bienes entre los campesinos fieles al poder soviético y quemar o demoler las casas
abandonadas.

7. Aplicar la presente orden del dia rigurosamente y sin piedad >>. [ 19 ]

Para aplicar éstas leyes comunistas, se emplearon todo tipo de logística y
armamento, acaso como el exterminio de la población civil blanca antes y después
de refugiarse las bandas rebeldes en los bosques. El gas afixiante se utilizó con
el propósito de causar el mayor daño posible.

El 19 de julio, ante la oposición de numerosos dirigentes bolcheviques a esta
forma extrema de << erradicación >>, la orden número 171 fue anulada.

 

[ Los verdaderos motivos eran posiblemente otros, donde las mujeres capturadas
eran consideradas por los judíos ( comunistas ) como un valor añadido, algunas
veces los muchachos y jóvenes se anteponían a éstas preferencias de los no blancos, por lo que la verdadera razón fueron las de evitar las esclavas sexuales, y la
pérdida de mano de obra joven blanca ].

 

De los 40.000 en el tiempo del mejor apogeo de las bandas de gentes blancas como
resistencia contra los no blancos ( comunistas ) sólo quedaron apenas un millar
de hombres en armas. En este mes de julio de 1921, las autoridades militares y la
Cheka habían abierto ya 7 campos de concentración en los que, según datos todavía
parciales, estaban encerradas al menos 50.000 personas, en su mayoría mujeres,
ancianos y niños, << rehenes >> y miembros de familias de campesinos desertores.
La situación de esos campos era terrible : el tifus y el cólera eran endémicos, y los
detenidos, medio desnudos, carecían de todo. Durante el verano de 1921 apareció
el hambre. La mortalidad alcanzó, en el otoño, del 15 al 20 por 100 al mes.

A partir de noviembre de 1921, aunque los campos habían sido << pacificados >>
hacia mucho tiempo, varios millares de detenidos entre los más capaces fueron
deportados hacia los campos de concentración del norte de Rusia, a Arcángel y
Jolmogory.

Tal y como testifican los informes semanales de la Cheka dirigidos a los dirigentes
bolcheviques, la << pacificación >> de los campos continuó en numerosas regiones
— Ucrania, Siberia occidental, provincias del Volga, Cáucaso— al menos hasta
la segunda mitad del año 1922.
Con las requisas posteriores ocurrió igual. Desde Osmk, el 14 de febrero de 1922,
escribía un inspector :

 

<< Los abusos de los destacamentos de requisas han alcanzado un grado inimaginable. Se encierra sistemáticamente a los campesinos detenidos en hangares sin calefacción, se les da latigazos, se les amenaza con la ejecución. Aquellos que no han cumplido de manera total su cuota de entrega son amarrados, obligados a correr, desnudos, a lo largo de la calle principal de la aldea, y después son encerrados en un hangar sin calefacción. Se han golpeado a un gran número de mujeres hasta que pierden el conocimiento, se las introducía desnudas en agujeros cavados en la nieve…>>

(… ) En la provincia del Novo-Nikolayevsk, el hambre amenaza y los campesinos
se aprovisonan de hierba y de raíces para su propio consumo. (… ) Pero todos estos
hechos aparecen anodinos en relación con las informaciones que nos llegan de la
provincia de Kiev, donde se asiste a una oleada de suicidios como no se había visto
jamás : los campesinos se suicidan en masa porque no pueden ni pagar sus impuestos,
ni volver a tomar las armas que les han sido confiscadas. El hambre que se abate
desde hace más de un año sobre toda la región provoca que los campesinos sean muy
pesimistas en lo que se refiere a su porvenir. >>

Desde enero de 1921, numerosos campesinos no tenían nada que comer. La mortalidad
había comenzado a aumentar en febrero. En dos o tres meses, los motines y las rvueltas contra el régimen habían cesado prácticamente en la provincia de Samara.

 

<< Hoy >>, explicaba Vavilin, << ya no hay revueltas. Se ven fenómenos nuevos :
multitudes de millares de hambrientos asedian pacíficamente el Comité ejecutivos
de los soviets o del partido y esperan, durante días, no se sabe qué llegada milagrosa de alimentos. No se consigue expulsar a esta multitud en la que la gente muere cada día como moscas. (… ) Pienso que por lo menos hay 900.000 hambrientos en la  provincia. >>

 

 

Aunque perfectamente informado de las consecuencias ineludibles de su política de
requisas, el Gobierno no adoptó ninguna medida. Mientras el hambre se apoderaba
de un número creciente de regiones, Lenin y Molotov enviaron, el 30 de julio de 1921,
un telegrama a todos los dirigentes de comités regionales y provinciales del partido
pidiéndoles

 

<< que reforzaran los aparatos de la cosecha (… ), que desarrollaran una intensa
propaganda entre la población rural explicándole la importancia económica y política del pago puntual y total de los impuestos (… ), y que pusieran a disposición
de las agencias de recogida del impuesto en especie toda la autoridad del partido
y la totalidad del poder de represión del aparato del Estado >>.

 

-Aparece la antropogafia en Ucrania y, zonas aledañas-

 

 

El comité estableció contacto con el jefe de la Iglesia ortodoxa, el patriarca Tijón, que creó inmediatamente un comité eclesiástico pan-ruso de ayuda a los hambrientos. El 7 de julio de 1921, el patriarca ordenó leer en todas las iglesias una carta pastoral :

 

<< La carroña se ha convertido en un plato selecto para la población hambrienta,
e incluso ese plato es difícil de encontrar. Los llantos y los gemidos suenan por
todas partes. Se han llegado ya al canibalismo… ¡ Tended una mano de socorro
a vuestros hermanos y vuestras hermanas ! Con el acuerdo de los fieles, podéis
utilizar los tesoros de las iglesias que no tengan valor sacramental para socorrer
a los hambrientos, tales como los anillos, las cadenas y los brazaletes, y los
ornamentos que adornan los santos iconos, etc. >>

 

 

El comité de ayuda a los hambrientos se disolvió, creyéndose como victorioso, aunque
no movió un dedo propiamente dicho. La ayuda la canalizó al poco La Cruz Roja,
el ARA y los cuáqueros alimentaban alrededor de 11.000.000 de personas cada día.

 

A pesar de ésta movilización internacional [ tardía ], al menos 5.000.000 de
personas murieron de hambre en 1921-1922, de los 29 millones de personas afectadas
por el hambre. Vladimir Ulianov-Lenin residía a inicios de los años noventa
del s. XIX en Samara, capital de una de las provincias más afectadas por el hambre
de 1891. Fue el único representante de la intelligentsia local que no solamente
no participó en la ayuda social a los hambrientos, sino que se pronunció categóricamente de la misma.

 

Como recordabauno de sus amigos, << Vladimir Ilich Ulaniov tenía el valor de declarar abirtamente que el hambre tenía numerosas consecuencias positivas, a saber, la aparición de un proletariado industrial, ese enterrador del orden burgués. (.. ) Al destruir la atrasada economía campesina, el hambre, explicaba, nos acerca
objetivamente a nuestra meta final, el socialismo, estapa inmediatamente posterior al capitalismo. El hambre destruye no solamente la fe en el Zar, sino también en Dios >>

 

30 años más tarde, el joven abogado, convertido en jefe del Gobierno bolchevique
retomaba su idea : el hambre podía y debía servir para << golpear mortalmente en
la cabeza al enemigo >>. Este enemigo era la Iglesia ortodoxa.

 

<< La electricidad reemplezará a Dios. Dejad que el campesinado rece a la
electricidad, notará el poder de las autoridades más que el del cielo >>, decía
Lenin en 1918, durante una discusión con Leonid Krassin sobre el tema de la
electrificación de Rusia.

El masón Lenin, provocó la hambruna como operación política contra la Iglesia, se crearon carnavales anti-religiosos durante las grandes fiestas religiosas y exigiendo
que el gran monaterio de la Trinidad, San Sergio, en los alrededores de Moscú,
donde estaban conservadas las reliquias de San Sergio de Radonézh, fuera transformado en museo del ateísmo. El 26 de 1922, la prensa publicó un decreto del Gobierno ordenando << la confiscación inmediata en las iglesias de todos los objetos preciosos de oro o plata, de todas las piedras preciosas que no sirvieran directamente para el culto. Estos objetos serán transmitidos a los órganos del comisariado del pueblo para las Finanzas que los transferirá a los fondos de la comisión central de ayuda a los hambrientos >>. Matanzas posteriores como la del 15 de marzo ante una turba de protectores de la Iglesia se saldó con una decena de asesinatos, Lenin utilizó  esta matanza para reforzar la campaña antirreligiosa..<< para golpear al enemigo en la cabeza >>.

En una carta dirigida a los miembros del Buró político, el 19 de marzo de 1922
explicaba, con el cinismo que le caracterizaba, cómo el hambre podía ser utilizada
beneficiosamente para << golpear mortalmente al enemigo en la cabeza >> :
<< En relación con los acontecimientos de Shuya, que van a ser discutidos en el
Buró político, pienso que debe ser adoptada desde ahora una decisión firme, en el
marco del plan general de lucha en este frente (… ) Realmente, el momento actual
es excepcionalmente favorable para nosotros, y no para ellos. Tenemos noventa y
nueve oportunidades sobre cien de golpear mortalmente al enemigo en la cabeza con un éxito total, y de garantizarnos posiciones, para nosotros esenciales, para las
décadas futuras. Con tanta gente hambrienta que se alimenta de carne humana, con los caminos congestionados de centenares y de millares de cadáveres, ahora y solamente ahora podemos ( y en consecuencia debemos ) confiscar los bienes de la Iglesia con una estrategia feroz y despiadada. ( ¡ soñad en las riquezas de ciertos
monasterios ! ) Contemplo la puesta en marcha de nuestro plan de campaña de la
manera siguiente : solo el camarada Trotsky deberá aparecer en la prensa o en
público…Habrá que enviar a uno de los miembros más enérgicos y más inteligentes
del Comité ejecutivo central…a Shuya, con instrucciones verbales de uno de los
miembros del Buró político. Estas instrucciones estipularán que tiene como misión
detener en Shuya el mayor número posible de miembros del clero, de pequeños
burgueses y de burgueses, no menos de algunas docenas, que serán acusados de
participación directa o indirecta en la resistencia violenta contra el decreto
sobre la confiscación de los bienes de la Iglesia. Debemos dar inmediatamente una lección a todas esas gentes de tal  manera que no sueñen ya en ninguna resistencia durante décadas (… ) >>.

 

 

-Lenin contra la cultura y la intelectualidad, 10 años antes que Hitler-

 

El 20 de mayo de 1922, Lenin expuso, en una larga carta dirigida a Dzerzhinsky,
un vasto plan de << expulsión al extranjero, de los escritores y, de los profesores
que ayudan a la contrarrevolución >>. << Hay que preparar cuidadosamente esta
operación >>, escribía Lenin. << Reunir una comisión especial. Obligar a los miembros del Buró político a consagrar de dos a tres horas por semana a examinar un cierto número de libros y de revistas. (… ) Reunir informaciones sistemáticas sobre el pasado político, los trabajos y la actividad literaria de los profesores y de los escritores. >> [ Extranjeros ; para referirse a los no judíos ó no masones ].

 

 

 

germany_ocupation_allies_wwii

Imagen, sobre éstas líneas, de la obligatoria e imperativa Re-educación de Alemania, trás los primeros días de la ocupación de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Políticas seguidas en Nuremberg  y similares juicios, anti-natura, con las torturas a los presos occidentales por tribunales judíos y sionistas mayormente. Se da la circunstancia que ningún líder de los Aliados ( ni el presidente de EUA, ni W. Churchill, y por supuesto el de Francia, y por no contar el soviético ) fueron elegidos democráticamente, pero ello no impidió que estuvieran representados en esos juicios posteriores, en cambio Hitler sí fue elegido democráticamente, como es sabido por la gente leída y que no ha sido víctima de La Famosa Propaganda ( de guerra ) hasta nuestros días.

 

 

 

 

-Los experimentos comunistas con cobayas humanas-

 

Gorky recorrería el camino hasta el final, favoreciendo la creación del Instituto de
Medicina Experimental de la URRS. Muy a principios de 1933 escribió que << se acercan los tiempos en que la ciencia preguntará imperativamente a los seres humanos normales si quieren que se estudie minuciosamente y con precisión todas las enfermedades, impedimentos, imperfecciones, la senilidad y la muerte prematura del organismo. Este estudio no podrá llevarse a cabo experimentando sobre perros, conejos o cobayas. Es indispensable experimentar sobre el hombre, es indispensable estudiar sobre él cómo funciona su organismo, los  procesos de la alimentación intracelular, la hematopoyesis, la química de las neuronas y, en términos más generales, todos los procesos de su organismo. Para ello será necesario disponer de cientos de unidades humanas. Será un auténtico servicio a la humanidad, algo, evidentemente, más importante, más útil que el exterminio de decenas de millones de seres sanos para el bienestar de una clase miserable, psíquica y moralmente degenerada, de depredadores y parásitos >>. Los efectos más negativos del cientifismo sociohistórico se sumaban de este modo a los del cientifismo biológico [ lo que hizo involuntariamente, descubrir que los que querían mezclarse con los blancos ( occidentales ), realizando revoluciones patrocinadas por magnates judeomasones norteamericanos, elevar el sentimiento divino de algunas religiones que crearon Occidente, acaso con saber décadas después por científicos de notable reputación de diversas razas que los genes de los blancos son genes recesivos*, y, que, el no occidental mezclado con otros sujeto occidental aún siendo de raza blanca no perpetúa dicha raza blanca, es decir que no volverá a ser de raza  blanca como en su patrón y orígenes, más aún está contaminado por otras razas no blancas, y en dicha situación no puede volver o mantener su estatus hereditario, y sí volver a la de otras razas también alteradas que podrán volver a su espacio inicial natural ( incluso preveyendo la inseminación artificial en el sujeto portador debe de ser reemplazado por otro de raza blanca, si fuere, quedando como tutor pero no procrear con su complemento para el engendrado ). Teorías que aparecieron con fuerza en numerosas investigaciones científicas y, luego de forma más predominante las políticas anti-semitas (y, antes en el s. XX ) a nivel mundial en  los años cincuenta del s. XX. Alguien incluyó la rivalidad del término religioso del ¨ pueblo elegido ¨ con éste tipo de aspectos, de ahí la animadversión pronunciada y los  planes Kalergi en la Organización del Carbón -canalizando a través de la O.N.U. los  proyectos de substituir a los pueblos occidentales o hacerlos desaparecer, documentos que pudo saber de ellos políticos occidentales como Hitler ].

 

 

 

 

Bibliografía

Courtois, S. : El libro negro del comunismo, Título original : Le livre noir du communisme.

 

 

 

-Trials – Juicios ?-

Nuremberg, of the staffs of some concentration
camps ( Buchenwald, Flossenbürg, Dachau ).

pag. 40.
pag. 235.

The involvement of the War Crimes Branch in trials was, however, much deeper.

 

In London, Jackson negotiated with the Allies on the trials, and his interim re-
port of June 6 became the basis for the “London Agreement” of August 8, signed
by the U.S., Britain, Russia, and France. An “indictment” was filed against twenty
four individuals and six organizations (the SS, the General Staff, etc.) on October
18, and the trial opened at Nuremberg on November 20, 1945. Three of the listed
defendants did not stand trial. Martin Bormann was never found, Robert Ley
committed suicide before the trial, and Gustav Krupp was too ill and too old to
stand trial. An attempt was made by the prosecution to substitute Krupp’s son as
defendant, but this was too much even for that court, so the trial of Alfred Krupp
had to wait until the NMT.
While the IMT and NMT trials were being conducted, several lesser trials were taking place. Among these were the trials held at the Dachau camp (outside Munich and thus not far from Nuremberg) of the staffs of some concentration camps (Buchenwald, Flossenbürg, Dachau) that had been captured by the Americans and of those accused of killing 83 American prisoners at Malmédy during the Battle of the Bulge. These trials were supervised by the War Crimes Branch. They were perhaps the most shameful episodes in U.S. history.

 

 

The entire repertoire of third degree methods was enacted at Dachau: beatings
and brutal kicking, to the point of ruining testicles in 137 cases, knocking out
teeth, starvation, solitary confinement, torture with burning splinters, and impersonation of priests in order to encourage prisoners to “confess.”

 

 

Low rank prisoners were assured that convictions were being sought only against
higher ranking officers and that they had absolutely nothing to lose by
cooperating and making the desired statements. Such “evidence” was then used
against them when they joined their superiors in the dock. The latter, on the
other hand, had been told that by “confessing” they had taken all responsibility
onto themselves, thereby shielding their men from trial. A favorite stratagem,
when a prisoner refused to cooperate, was to arrange a mock trial. The prisoner
was led into a room in which civilian investigators, dressed in U.S. Army
uniforms, were seated around a black table with a crucifix in the center, with
two candles providing the only light. This “court” then proceeded to hold
a sham trial, at the conclusion of which a sham death sentence was passed. The
“condemned” prisoner was later promised that, if he cooperated with the
prosecutors in giving evidence, he would be reprieved.

 

Sometimes interrogators threatened to turn prisoners over to the Russians.
In many cases the prisoner’s family was threatened with loss of ration cards or
other hardships if cooperation was not obtained.

 

As distinct from the mock trials, the official trials were also an apparently deliberate
mockery of any conception of due process. The mockery started with the “indictment,” which made only general reference to very broad categories of crimes allegedly committed in the years from 1942 to 1945 (in the cases of concentration camp personnel), and then proceeded to present a long list of defendants accused of being criminal in the extremely general sense stated. Specific crimes by specific people on specific dates were not part of the indictments (e.g. document 3590-PS).

 

In some cases, the “defense counsel” was an American with no legal training
who could not speak German. Competent interpreters were not provided at the
trial. The “prosecution” also lacked legal training, as did the “court,” which con-sisted of ten U.S. Army officers. There was one person with legal training present,
all of whose rulings on the admissibility of evidence were final. There were 1,416
convictions out of 1,672 tried, with 420 death sentences. While the prosecution could
hunt all over Europe for witnesses and, if necessary, torture or otherwise coerce Germans in order to get “evidence,” the accused, cut off from the outside world and without funds,  were rarely able to summon anybody to their defense.

 

 

In addition, the “Association of Persons Persecuted by the Nazis,” by a propaganda
campaign, forbade former concentration camp inmates to testify for the defense.

 

 

The American lawyer George A. McDonough, who had had the rather peculiar
experience of having served as both a prosecutor and defense counsel in the war
crimes program and later on as a member of a reviewing board and an arbiter on
clemency petitions, wrote to the New York Times in 1948 complaining about the
lack of legal basis for the trials and remarking that “in nine problems out of ten
the authorities and the textbooks had no answer” to the legal questions that regularly
and consistently came up for anybody seriously concerned with matters of legality.

 

For McDonough, the major problem was whether or not a defense of superior orders should be accepted in war crimes trials. He wrote :

 

 

“At the Dachau trials, the claim of the accused that he would have been
shot himself if he had not obeyed his superior’s order to commit an act which
he, in ignorance, may have believed to be a legal order, or knew to be illegal,
seemed to be handled by the courts as an issue of fact. The availability of this
defense seemed to depend upon the age and the rank of the accused, and the
state of battle existing at the time of the offense. Again it would seem highhanded
procedure to hold an enlisted man to the knowledge of the illegality of a particular
act when the international authorities themselves are in disagreement as to its illegality or have never defined the act at all.

[…] Hearsay evidence was admitted indiscriminately and sworn statements of the witnesses were admissible regardless of whether anybody knew the person who made the statement or  the individual who took the statement. If a prosecutor considered a statement of a witness to be more damaging than the witness’ oral testimony in court he would advise the witness  to go back to his home, submit the statement as evidence, and any objection by defense  counsel would be promptly overruled.”

 

 

 

 

Bibliografía

R. Butz, Arthur : The Hoax of the Twentieth Century
( hoax-r-butz-arthur ), – 2003 – , Chicago ; Illinois.

[ Aunque hay otras obras de investigación, dando pormayores y pormenores de las torturas de Nuremberg, acaso con torturas continuadas diarias obligando a los prisioneros ser interrogados desnudos y sufriendo golpes contra su partes íntimas ( testiculos ), series de bofetadas, o incluso descargas eléctricas…nos podemos imaginar la opción final para que algunos de los prisioneros patriotas alemanes y occidentales prefiriesen optar por la confesión ; así evitar el asesinato de sus familias consanguíneas o incluso la violación de mujeres y niñas ( esposas e hijas ), etc. Algunos soldados alemanes evitaron más sufrimiento y, gracias a los Aliados, La Mentira ganó hasta nuestra época, condenando al mundo moderno a llevar el sanbenito de la herencia maldita, herencia antagónica de los vencedores en formato propagandístico, parece ser, con los días contados, pero empecinada en su mantenimiento que hace encarcelar a libreros españoles y, a mujeres mayores patriotas alemanas, además de todo tipo de personas, revisionistas y también hebreos, anti-sionistas, o simplemente exponer la ciencia, mientras se acaba el sistema democrático manipulado de la Historia. Hay quien refiere que con éstas referencias históricas, el ciudadano puede llegar a comprender, algo mejor, que, el descubrimiento circunstancial de no vivir en una real democracia, otros aluden que sí hay sistema democrático porque precisamente se permite éste tipo de asuntos y compartirlos al público ; pero en el último aspecto, con una salvedad ; que vender libros de la Historia es relacionado con la prisión o ser perseguido en el propio Occidente por los que comparten éstas temáticas científicas. Hay otras obras de investigación como nuestro amigo británico ( patriota y una persona normal ) Irving, y otras más que también nos aportan datos científicos de éstos y otras subdivisiones de fenómenos relacionados con la temática o incluso en primera instancia para : Nuremberg ].

 

Actualmente contamos, en propiedad, con más de aprox. más de cien obras literarias de investigación científica ( centrada en la Historia ) que corroboran en diferentes idiomas o sus idiomas respectivos éstos supuestos históricos -casi desconocidos- para la opinión pública en Occidente, y, que, son importantes para poder entender la política actúal que tiene como referencia – en trazos y formas heredadas – según parece, a la Justicia heredada de entonces, máxime cuando se ha promocionado dicha época abundantemente como un ideal de referencia para todo tipo de asuntos básicos exclusivamente en los occidentales.

 

Y, para finalizar éste espacio breve de análisis de la temática, desde éste pequeño umbral intereactivo, vivo, quiere agradecer a las personas introducidas en la revisión, y análisis, de la Historia, sus hechos, y alentarlos a que den continuidad a sus aficiones y quehaceres, además de menesteres, máxime cuando han sido ajusticiados y perseguidos con las artimañas de La Justicia y el amplio crisol de su imperfecta esencia : la humana. Para ello, rememoremos aquellas palabras insignes del bando justiciero de La Segunda República contra los alzados patriotas españoles de su época, y, que, apesar de ello pasaron : a la victoria final, la libertad.

 

Con toda razón Indalecio Prieto pudo gritar, a toda España, por la radio… :

¡ ¡ ¡ ¡ ¡ ¨ No comprendo lo que buscan

los rebeldes. Están locos ;

– ¿ de dónde podrá llegarles la salvación ?

Tenemos en nuestro poder

las ciudades de mayor importancia

política,

los núcleos industriales,

todo el oro y la plata del Banco

de España,

inagotables reservas de hombres, la flota…

– ¿ …Habéis oídooo… ?

…Tenemos la flotaaa ¨.. ! ! ! ! !

¡¡¡¡¡ ¨ La Flotaaaaa.. ¨ !!!!!

[ Y, ello, no impidió que España se liberase del mal que copaba los escaños del Templo de la Democracia, usurpada, y que nada, ni nadie, hacía pensar que cambiarían los tiempos. ]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Otros  enlaces relacionados con la temática libre y compartida, ésta :

 

 

¿ Qué son los delitos de Odio exclusivamente en Occidente ?

Lutero «testigo del evangelio» : ¨Los judíos son “ sucios cerdos”, “perros” y “groseros asnos”…y, hay que quemar sus sinagogas… ¨

-No verás más las películas de Hollywood- ( Los crímenes de los ¨ Buenos ¨ )

KARL MARX – EL ÍDOLO DEL MAL y su mentor.

Auschwitz (actualmente Oswiecim)

-EL NAZISMO NUNCA FUE CONDENADO POR ROMA ( LA CRISTIANDAD )-

 

Lemberg – Crímenes comunistas de LESA MAJESTAD ( ó crímenes de LESA HUMANIDAD ).

-El Gran Presidente de Estados Unidos de América era anti-masón, y ordenó a su agente especial infiltrarse en La Masonería-

 

Los judíos en Euskaría ; su usura, poligamia y, la posterior aniquilación

EL BASTARDO Y GENOCIDA DE FIDEL CASTRO

HITLER & JESSE OWENS

El verdadero significado del término : Anti-semitismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

* Todos los datos son veraces y científicos, ( salvo fe de erratas u error ortográfico ) con sus respectivas bibliografías, no obstante no se ubican otras que no tienen permiso de los autores correspondientes ó bien el peso del documento es excesivo para compartirlo.

 

 

Anuncios

Autor: patriotasoccidentales

Investigador casual, aficionado a la Historia y al estudio de la Seguridad.

1 comentario en “-La Justicia de Nuremberg hasta nuestros días-”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s